Este 28 de julio, el Búho recibe la fecha con buen ánimo, pese a todas las desgracias que se viven en el país. Un familiar que acaba de llegar de Europa cuenta que en el Viejo Continente ven con asombro cómo los peruanos vivimos atemorizados por una delincuencia salvaje y criminal. Lo peor que nos ha pasado en los últimos años son esas lacras que disparan sin piedad a humildes choferes de buses. Por eso, lo primero que debe hacer Keiko Fujimori es formar un ‘equipo especial’ para aplastarlos.
Afuera ‘rebotan’ las malas noticias, pero también lo bueno, como Machu Picchu y nuestra gastronomía. Hay que pensar que pronto estaremos mejor. ‘Cuando despiertan mis ojos y veo que sigo viviendo contigo, Perú’, tarareo mientras escribo esta columna. La canción que inmortalizara esa dupla eterna, el ‘Zambo’ Cavero y Óscar Avilés, nos representa y nuestros compatriotas lloran de emoción al escucharla.
Eso sí, el 28 de julio es una buena fecha para reflexionar y debemos avergonzarnos de la corrupción imperante a todo nivel y del racismo que expresan abiertamente algunos ciudadanos en supermercados o cuando, al ser detenidos por manejar en estado de ebriedad, gritan ‘cholo de m…’ a policías y serenos. Hemos vivido gobiernos de todo tipo. Si nos vamos al siglo pasado, recuerdo al gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado en los años setenta. El ‘Chino’ le imprimía a su régimen mucho discurso nacionalista. Ya se vislumbraban excesos y abusos en materia de derechos humanos contra los opositores, sobre todo a los militantes de Acción Popular, del arquitecto Fernando Belaunde Terry, a quien los ‘milicos’ le dieron un golpe de Estado y lo deportaron a Argentina.
En aquella época, los militares copaban la televisión con mensajes alusivos al aniversario patrio. Un aspecto positivo fue la promoción del quechua, que llegó a la pantalla chica: los canales debían hacer sus promociones en el idioma de millones de quechuahablantes de las serranías. Así, el ‘tawa canal Limamanta pacha’ (canal cuatro de Lima, Perú) se escuchaba a cada rato en la tele.
El ‘nacionalismo’ velasquista había expulsado a las grandes ensambladoras de autos norteamericanas y destinaba millones a la compra de armamentos de la hoy fenecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La renovación del poderío bélico peruano se lucía en el clásico desfile del 29 de julio y su Gran Parada Militar. Recuerdo que en esas fechas la gente madrugaba para llegar a la avenida Brasil y así observar la espectacular marcha. Se levantaban tribunas y los privilegiados que vivían en la avenida cobraban entrada para que quienes deseaban ver el desfile tranquilos lo hicieran desde arriba.
En el ambiente se mezclaban los aromas de anticuchos, chocolate caliente, panes con apanado (una torreja marrón que, se supone, contenía carne molida con harina), hot dog o huevo con una humeante salsita caliente de tallarín chino, o los clásicos pan con ‘cabeza de chancho’ con su salsita criolla.
De lo que sí estoy seguro es que se inicia una nueva etapa en el Perú con la toma de mando de Keiko. La población tiene mucha expectativa. Esperamos que no defraude. Los periodistas estaremos atentos como siempre. Apago el televisor.
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