Un nuevo cable submarino de fibra óptica unirá el archipiélago de Canarias con Tarfaya, en la costa atlántica de Marruecos, con el objetivo de crear un puente digital entre Europa y África. La infraestructura, impulsada por la empresa pública Canalink y financiada por la Unión Europea, busca diversificar el tráfico de datos, incrementar la capacidad operativa de las telecomunicaciones y garantizar una mayor resiliencia frente a posibles contingencias en la red.

Según detalla el periodista Sergio Parra en National Geographic, la iniciativa pretende establecer una vía de luz y datos que transmita información a velocidades récord. En esa línea, Canalink sostiene que la red permitirá "crear un puente digital entre Europa y África" e impulsar la expansión del sistema digital del continente. El proyecto, que se desarrollará en 42 meses con una inversión de 7,5 millones de euros, consolida a Canarias como un nodo tecnológico global en el Atlántico.

En términos técnicos, el sistema de fibra óptica submarina está compuesto por filamentos de vidrio ultrafino con blindaje aislante, capaces de transmitir pulsos de luz para transferir miles de millones de bits por segundo. Esta tecnología garantiza comunicaciones de baja latencia, esenciales para servicios como internet, videollamadas, computación en la nube, investigación científica y transacciones financieras. El cable submarino es mucho más que un simple tubo sellado, según describe National Geographic.

Impulsado por Canalink y financiado por la Unión Europea, el proyecto de cable submarino se desarrollará en 42 meses con una inversión de 7,5 millones de euros. En términos técnicos, un cable submarino como este es mucho más que un tubo sellado. Foto: National Geographic

La iniciativa, financiada con 7,5 millones de euros del programa europeo Connecting Europe Facility (CEF Digital), se ejecutará en un plazo de 42 meses. Canalink ya confirmó que en 2025 comenzarán los análisis técnicos, con inspecciones en el puerto de Tarfaya para determinar el punto de amarre óptimo. Este cable submarino de fibra óptica, que conectará Canarias con Tarfaya (Marruecos), fortalecerá el papel del archipiélago en el Atlántico.

Canarias está por fortalecer su papel en el Atlántico con un nuevo cable submarino de fibra óptica que conectará su archipiélago con Tarfaya, Marruecos, impulsado por Canalink. Foto: National Geographic

El trazado internacional se enmarca en el Anillo de las Islas de Oriente, una red que busca optimizar el flujo digital entre Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote antes de extenderse hacia África. Las proyecciones del sector estiman que las obras concluyan entre 2026 y 2028, siempre que se cumplan las etapas del cronograma y las tareas del ramal transfronterizo.

¿Qué impacto tendrá el nuevo cable submarino en la conectividad de Canarias?

La redundancia de red se perfila como una de las principales ventajas del proyecto. Este principio de telecomunicaciones permite que, ante fallos técnicos o desastres naturales, el tráfico de internet se redirija por rutas alternativas sin cortes. Dicha capacidad garantiza la estabilidad digital del archipiélago, un aspecto clave para potenciar sectores como el turismo, la investigación científica, los servicios tecnológicos y la gestión pública.

El cable, con un presupuesto de 7,5 millones de euros, busca asegurar comunicaciones rápidas y confiables. Foto: National Geographic

El cable, con un presupuesto de 7,5 millones de euros, busca asegurar comunicaciones rápidas y confiables. Foto: National Geographic

La nueva infraestructura, con un presupuesto de 7,5 millones de euros, multiplicará las rutas de acceso globales al sumarse a sistemas como ACE, WACS y 2Africa. Así, reforzará la condición de las islas como punto estratégico internacional y potenciará el desarrollo de centros de datos, plataformas en la nube, inteligencia artificial y transmisión de contenidos que exigen conexiones de mínima latencia. Sin embargo, la cercanía con el Sáhara Occidental genera controversia jurídica por el estatus de descolonización pendiente que señala la ONU sobre el territorio. Diversos analistas advierten sobre probables conflictos en torno al principio de autodeterminación saharaui si la red se expande. Ante esa inquietud, portavoces insulares aseguran que el cable llegará únicamente hasta Tarfaya y su finalidad es reforzar la conectividad entre Europa y África, como una infraestructura estratégica para el futuro digital del Atlántico.

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