Mientras Francia enfrenta incendios que han arrasado 42.000 hectáreas y obligado a evacuar a 220.000 personas, la Unión Europea ha reforzado el apoyo con recursos aéreos. Portugal, por su parte, moviliza a más de 1.000 bomberos ante el riesgo extremo de fuego. En España, los equipos de emergencia lograron ralentizar el avance de los incendios más graves, aunque las autoridades advierten que los focos continúan activos y sin estar completamente controlados.

El incendio originado en la provincia de Ávila y extendido hacia la región de Madrid es considerado por el Ejecutivo como el mayor incendio forestal de la historia reciente del país, con cerca de 50.000 hectáreas afectadas y alrededor de 75.000 personas evacuadas entre residentes y turistas. El Gobierno español busca estabilizar los perímetros antes de la llegada del nuevo episodio de calor previsto desde el miércoles.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitó el lunes la zona afectada en Castellón, otro de los puntos golpeados por el fuego, y advirtió sobre la complejidad de los próximos días. "Quedan horas difíciles, horas complejas, vamos a tener un aumento de las temperaturas", afirmó y, además, vinculó la emergencia con los efectos del cambio climático.

El incendio en Ávila, el mayor en la historia reciente de España, ha afectado cerca de 50.000 hectáreas. Foto: AFP.

En Francia, la situación es crítica. Un incendio en las cercanías de Burdeos ha consumido aproximadamente 42.000 hectáreas, una superficie equivalente a dos veces la ciudad de Buenos Aires, y ha obligado a evacuar a unas 220.000 personas. Aunque una lluvia débil y el rocío de la mañana mejoraron ligeramente las condiciones, las autoridades mantienen la alerta ante la llegada de una nueva ola de calor con temperaturas que podrían superar los 40 °C en algunas zonas.

El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, aseguró que el fuego no avanzó durante la noche, pero precisó que todavía no está controlado. Por su parte, el presidente Emmanuel Macron convocó una reunión de crisis con miembros de su Gobierno y se trasladó al suroeste del país para respaldar a los equipos de emergencia y autoridades locales.

"No es una sucesión de episodios aislados", sino "la expresión más dolorosa de una emergencia climática", señaló. Además, agregó: "Ya no es una excepción, es la regla en sí misma".

La Unión Europea reforzó su apoyo a Francia con más recursos aéreos para combatir las llamas. La comisaria europea de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, describió la operación como "una carrera contrarreloj". Desde comienzos de año, los incendios han destruido alrededor de 116.000 hectáreas en territorio francés, según las autoridades, que advirtieron que la temporada de incendios todavía está lejos de terminar.

Portugal moviliza a más de 1.000 bomberos ante riesgo extremo

Portugal, uno de los países europeos más castigados históricamente por incendios forestales —aún recuerda la tragedia de 2017, con más de un centenar de muertos—, enfrenta varios focos activos en el norte y centro del país. Las llamas afectan principalmente zonas de matorrales y vegetación seca en las regiones de Santarém, Guarda, Braga y Bragança, donde más de 1.000 bomberos, apoyados por aviones y helicópteros, trabajan para contener el avance del fuego.

El Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA) mantiene el nivel de riesgo de incendio en máximo o muy elevado en gran parte del territorio, debido al aumento de las temperaturas que podrían alcanzar los 40 °C en las regiones del centro y sur. La península ibérica enfrenta una mayor vulnerabilidad por la combinación de sequías prolongadas, altas temperaturas y vegetación seca, fenómenos que los gobiernos vinculan al impacto del cambio climático.

Las autoridades de España, Francia y Portugal afrontan ahora una carrera contra el tiempo para contener los incendios antes de que las nuevas condiciones extremas favorezcan la expansión del fuego.

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