Un abrigo rocoso sobre el río Montsant, en Cataluña, se ha convertido en una pieza clave para entender uno de los cambios más trascendentales de la prehistoria: la transición de comunidades cazadoras-recolectoras a las primeras sociedades agrícolas y ganaderas. Las excavaciones más recientes en el yacimiento de Coves del Fem, ubicado en el municipio de Ulldemolins (Priorat), aportaron nuevas evidencias que permiten conocer con mayor detalle la vida diaria de estas poblaciones hace unos 8.000 años.
La campaña arqueológica fue dirigida por especialistas del Departamento de Prehistoria de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y del Instituto Milà i Fontanals de Investigación en Humanidades del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC-IMF). En los trabajos participaron 25 profesores, investigadores y estudiantes, quienes recuperaron materiales que ofrecen una valiosa ventana al proceso de neolitización en el noreste de la península ibérica.
Entre los descubrimientos destacan dos hogares y ocho fosas excavadas en el terreno, correspondientes al período Cardial del Neolítico temprano. Según los arqueólogos, estas fosas funcionaron en un principio como silos destinados al almacenamiento de alimentos. Además, la excavación sacó a la luz abundantes restos que evidencian tanto la ocupación de cazadores-recolectores del Mesolítico como la de las primeras comunidades campesinas.
Los hallazgos en Coves del Fem, en España, permiten reconstruir cómo fue la vida diaria de las primeras comunidades agrícolas en el noreste ibérico, documentando la transición entre los últimos cazadores-recolectores y las primeras sociedades dedicadas a la agricultura y la ganadería.
En la campaña de 2026, los arqueólogos localizaron dos estratos mesolíticos excepcionalmente bien conservados, mucho más completos que los descubiertos en excavaciones previas. En ellos aparecieron tres hogares asociados y una abundante colección de materiales arqueológicos: herramientas de sílex, restos de fauna y un importante conjunto de vestigios arqueobotánicos que incluyen plantas conservadas durante miles de años. Estos elementos ofrecen información sobre el entorno natural y sobre las actividades de las últimas comunidades de cazadores-recolectores que ocuparon el refugio antes de la llegada de la agricultura.
La relevancia de estos depósitos supera el propio yacimiento. Los investigadores consideran que constituyen una oportunidad poco común para analizar los cambios sociales y económicos que acompañaron la sustitución gradual del modo de vida basado en la caza y la recolección por otro sustentado en el cultivo de plantas y la cría de animales. Este proceso, conocido como neolitización, todavía presenta numerosos interrogantes en el noreste de la península ibérica.
Cuando las estructuras dejaron de cumplir su función original, los habitantes las utilizaron para depositar residuos domésticos. En su interior aparecieron fragmentos de cerámica decorada, herramientas de sílex, desechos de la fabricación de utensilios de piedra, huesos de animales consumidos, además de semillas y frutos carbonizados. Todo este conjunto permite reconstruir aspectos cotidianos de las primeras comunidades agrícolas asentadas en el valle del Montsant. Los especialistas consideran que estos hallazgos ayudan a entender cómo obtenían sus alimentos, qué recursos aprovechaban y de qué manera organizaban sus actividades diarias. Además, la construcción y el abandono de estos silos alteraron capas más antiguas del yacimiento, relacionadas con ocupaciones mesolíticas ya identificadas en campañas anteriores.
Un refugio registra una transición importante
Desde que las excavaciones arqueológicas comenzaron en 2013, Coves del Fem se consolidó como uno de los yacimientos más relevantes de Cataluña para estudiar la transición del Mesolítico al Neolítico. Este gran abrigo rocoso de unos 300 metros cuadrados, ubicado sobre el río Montsant, alberga una secuencia casi continua de ocupación humana desde el Mesolítico tardío (alrededor del 6000 a. C.) hasta el Neolítico temprano (hacia el 4500 a. C.). Además, los arqueólogos identificaron evidencias dispersas que podrían corresponder a las etapas finales del Paleolítico Superior, así como restos de épocas posteriores, como el final del Neolítico y los inicios de la Edad de los Metales.
Gracias a esta rica secuencia, los especialistas pueden seguir la evolución de las comunidades que habitaron el macizo del Montsant y entender cómo cambiaron sus formas de obtener alimentos, aprovechar los recursos naturales y organizar su vida cotidiana. Los materiales recuperados durante la campaña de 2026 refuerzan el valor científico de Coves del Fem como uno de los mejores registros para estudiar el origen de las primeras sociedades agrícolas en esta región de la península ibérica.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta