Durante el Seminario sobre Gestión y Tecnología Agrícola para Perú, organizado por el Instituto de Gestión Agrícola y Rural del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China, se presentó una hoja de ruta de tres pasos para hacer más rentable el cultivo de la papa en el país. En el evento, que contó con la participación de este diario, se abordó cómo recuperar el vigor de las variedades nativas y convertir la innovación en una aliada de los agricultores.
Sun Zhao, agrónomo superior del Centro Nacional de Servicios de Extensión Agrotécnica de China, explicó que muchas variedades nativas del Perú enfrentan problemas de degradación por virus, lo que reduce el rendimiento y amenaza el patrimonio genético. En esa línea, detalló una ruta de tres pasos: desintoxicar, repotenciar las variedades y optimizar el uso del espacio.
El primer paso, la desintoxicación, responde a una particularidad de la papa: a diferencia de otros cultivos, se reproduce de manera vegetativa, es decir, a través de la siembra de tubérculos y no de semillas. Esto provoca que los virus permanezcan en la planta y se acumulen generación tras generación, según explicó Kenyi Cavalcanti, docente de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), también participante en el encuentro. Con el tiempo, aparecen plantas más pequeñas, hojas enrolladas y una fuerte reducción del rendimiento.
Para enfrentar este problema, China utiliza una técnica de laboratorio denominada desintoxicación por meristema. El procedimiento consiste en identificar el punto de crecimiento de la planta y extraer únicamente unos milímetros del tejido donde no llega el virus; ese tejido se cultiva en condiciones completamente estériles y se convierte en una planta sana desde el punto de partida. En suma, se “reinicia” la variedad existente.
Después de contar con semillas sanas y mejoras en las variedades, el tercer paso es buscar un alto rendimiento de la hectárea sin expandir la frontera agrícola. La salida, según precisó Zhao, es combinar estratégicamente el espacio, la luz y los nutrientes. En inicios de primavera de China, por ejemplo, se siembra papa; posteriormente, en los surcos más amplios se incorpora el maíz. Ambos cultivos no compiten porque se aprovechan en distintos momentos del año.
“El Perú ya cuenta con capacidades científicas para aplicar estos procedimientos; el principal desafío es ampliar la producción y distribución de semilla certificada libre de enfermedades, siguiendo modelos exitosos como el desarrollado por China”, acotó Cavalcanti. Una vez resuelto el problema sanitario, el segundo paso es renovar el material genético que utilizan los agricultores, adaptado al clima, al suelo y a las necesidades del mercado. No se plantea reemplazar las papas nativas, sino repotenciar las variedades más rentables. En otras palabras, preservar la biodiversidad mientras aumenta la productividad.
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