El fujimorismo logró tomar el control de la Cámara de Senadores al ganar la elección de la Mesa Directiva con 30 votos, pese a que el bloque opositor –conformado por Ahora Nación (AN), Juntos por el Perú (JP) y Obras y Buen Gobierno (BG)– intentó impedirlo. La votación, que se realizó al mediodía con los sesenta senadores presentes, fue dirigida por Fernando Rospigliosi y contó con Patricia Juárez (Fuerza Popular) y Agripina Flores (BG) como escrutadoras.
La lista ganadora, que comandará el Senado durante el periodo 2026-2027, está integrada por Miguel Torres (presidente), Alejandro Muñante (primer vicepresidente), Nilza Chacón (segundo vicepresidente) y Estalinao Mancha (tercer vicepresidente). Sin embargo, su victoria se produjo gracias a un voto viciado que provino del propio sector que se autodenominaba oposición. Dos senadores de ese bloque decidieron no mostrar su cédula, pese a que existía un acuerdo previo entre las cuatro bancadas para hacerlo. Como el voto fue secreto, no hay certeza para señalar quién habría traicionado el pacto.
El conteo inicial mostró que la lista ganadora necesitaba 32 votos (la mitad más uno) para imponerse de forma directa. Rospigliosi, Juárez y Flores fueron los primeros en sufragar, seguidos por los integrantes de la Junta Preparatoria: Miguel Torres y Alejandro Muñante. Agripina Flores exhibió su voto ante el Hemiciclo, confirmando el acuerdo del bloque opositor. Sin embargo, Serafín Andrés (JP) actuó de manera distinta: al salir del módulo, dobló su cédula y la introdujo en la urna sin mostrarla. El resto de congresistas de Buen Gobierno, JP, AN y Obras sí mostraron sus votos, aunque con distintos niveles de explicitación. Al finalizar, el recuento reveló que un congresista había viciado su voto deliberadamente. La lista de Torres obtuvo 30 sufragios y la de Barragán, 29. Las sospechas apuntaron de inmediato al representante de JP. Como ninguna de las dos listas alcanzó el mínimo requerido (ni siquiera con ese voto nulo), se convocó a una segunda votación. En esta ronda, la definición era simple: ganaba quien obtuviera más votos. Pese al antecedente del primer sufragio, se esperaba otro empate, pero el resultado fue 30 a favor de Torres, 29 para Barragán y, nuevamente, un voto viciado. De esta manera, Fuerza Popular concentra el poder en el Ejecutivo a través de Keiko Fujimori y en el Senado con su vicepresidente Miguel Torres. El contrapeso que el bloque opositor pretendía ejercer quedó solo en una idea, gracias a un voto a traición.Las sospechas de una traición en la segunda vuelta se centraron en Silvana Robles. La reelecta congresista de Juntos por el Perú —bancada a la que pertenecen los dos casos más notorios de controversia— fue la única que no siguió el acuerdo partidario: dobló su cédula y la colocó directamente en la urna, sin mostrarla. Las cámaras del Congreso captaron el momento en que, tras emitir su voto y dirigirse a su sitio, recibió el reclamo de Nora Bonifaz (Buen Gobierno), quien con gestos le preguntó por qué no exhibió su papeleta. Robles respondió con las manos, intentando explicar que había sido por la lista 2. En el primer recuento, Fernando Rospigliosi ya había alertado que el voto estaba viciado por una marca parcial en la lista 1 y completa en la lista 2, pero en el desempate se repitió la misma acción deliberada. Otro caso fue el de Jorge Gavidia (BG), quien no mostró su cédula hasta que sus colegas se lo recordaron y, al hacerlo, tapó gran parte con sus dedos. La prensa no tuvo acceso a la sala; solo existen las tomas oficiales, por lo que no se puede conocer el sentido de los votos. A la salida del Hemiciclo, Alfonso López Chau señaló que todos los congresistas de su partido habían mostrado su voto, mientras que Jaime Delgado, de la misma bancada, aseguró que ocurrió "un acto de traición".
Antes y después de la votación, Fuerza Popular se mostró confiada en la victoria. Sin embargo, el acceso de la prensa al hemiciclo del Senado fue negado. Los medios de comunicación fueron relegados a una sala contigua, desde donde tuvieron que seguir la elección por un televisor. La excusa fue que la nueva infraestructura de la Cámara Alta no cuenta con un área destinada a la prensa, pese a que hubo una acreditación previa. Esta falta de transparencia fue avalada por Fernando Rospigliosi, presidente del Congreso saliente, quien lideró la sesión. La limitación al correcto ejercicio de la prensa impidió ver los pormenores de este importante acto y restringe el derecho a la ciudadanía de conocer el actuar de sus autoridades. Daniel Barragán de Obras también opinó sobre lo ocurrido y señaló que investigarán el hecho. “Todos los de la coalición mostraron su voto, solo una persona no lo hizo. No sé si lo ha hecho a propósito o se ha equivocado”, agregó.
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