Abelardo de la Espriella asumirá la presidencia de Colombia en agosto, luego de ganar las elecciones con una campaña centrada en la seguridad y la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, una investigación de The New York Times revela que su trayectoria como abogado en Estados Unidos estuvo marcada por la defensa de clientes vinculados a procesos por tráfico de drogas y lavado de dinero, un pasado que contrasta con su actual discurso de mano dura contra las organizaciones criminales.

Según el diario estadounidense, De la Espriella trabajó desde Miami representando a personas involucradas en causas judiciales federales. Entre sus clientes destacó el empresario colombiano Alex Saab, acusado por las autoridades de Estados Unidos de lavar millones de dólares para el régimen de Nicolás Maduro. Durante esas investigaciones, fiscales federales de Florida y Nueva York sometieron a escrutinio al propio mandatario electo, aunque nunca fue acusado de delito alguno.

Abelardo de la Espriella asumirá la presidencia de Colombia en agosto, tras ganar las elecciones con una campaña centrada en la seguridad y la lucha contra el narcotráfico.

La investigación del New York Times reconstruye este pasado judicial que, pese a no haber derivado en imputaciones, genera dudas sobre la coherencia entre el perfil del nuevo presidente y la agenda que prometió impulsar desde el Palacio de Nariño. La revelación se produce en medio de una tensa transición presidencial con Gustavo Petro, quien ha aceptado liderar la oposición y seguir al frente del Pacto Histórico tras el traspaso de mando.

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El caso Alex Saab

Según la investigación, Saab buscó al abogado en 2013 para que lo asesorara en su imagen pública, en un momento en que ya había cuestionamientos sobre los contratos que había obtenido con el Gobierno venezolano. Años después, en 2020, Saab declaró que el hoy presidente electo había sido "un gran abogado y amigo". De la Espriella, por su parte, afirmó haberle recomendado colaborar con las autoridades de Estados Unidos y aseguró que terminó la relación profesional en 2019, cuando Washington sancionó formalmente a Saab. El diario neoyorquino precisa que las pesquisas de los fiscales no se centraron en su labor como defensor legal, sino en los movimientos de recursos vinculados a Saab. La oficina del mandatario respondió que "el Señor Presidente nunca fue investigado ni acusado por ninguno de los hechos que usted menciona" y añadió que "su ejercicio como abogado y como ciudadano ha sido absolutamente impecable".

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Vínculos bajo la lupa

Otro de los puntos que examina The New York Times es la relación de De la Espriella con Jorge Luis Hernández, un exnarcotraficante colombiano que más tarde se convirtió en informante de la DEA. De acuerdo con documentos judiciales y testimonios citados por el medio, Hernández trabajó para el bufete del actual mandatario y luego fue condenado por lavar dinero proveniente de cuentas asociadas a Saab, en complicidad con el exprofesor universitario Bruce Bagley.

Tras más de una década en Miami, donde desarrolló negocios inmobiliarios, emprendimientos comerciales y una intensa actividad como figura pública, Abelardo de la Espriella regresó a Colombia en 2024 decidido a competir por la presidencia. Durante la campaña, la oposición utilizó sus vínculos pasados como abogado de narcotraficantes para cuestionar su idoneidad, aunque el entonces candidato rechazó las acusaciones y negó haber cometido irregularidades. Legisladores republicanos en Estados Unidos, como Bernie Moreno y María Elvira Salazar, afirmaron públicamente que no mantenía investigaciones abiertas en ese país. De la Espriella dejó atrás la imagen del abogado de trajes elegantes para presentarse como un dirigente cercano a la ciudadanía, con un discurso enfocado en restaurar el orden, combatir a los grupos armados y fortalecer la cooperación con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico. Su principal promesa quedó resumida en una frase repetida durante los actos proselitistas: debía "salvar a Colombia de los narcotraficantes". Ese mensaje terminó impulsándolo hasta la Presidencia, pese a que su trayectoria profesional continúa generando interrogantes por los casos que defendió antes de ingresar a la política.

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