El galán que fue y sigue siendo, Paul Martin, camina por el famoso ‘Parque de la pera’, en el límite entre Magdalena y San Isidro. Una pelota de niño rueda hacia él, la toca con la parte interna de su pie derecho y ese instante se convierte en el momento preciso para la primera pregunta. Así arranca la biografía resumida de un hombre admirado y exitoso en su profesión y en la vida; de un tipo que supo disfrutar de la fama y de los aromas que suele traer la popularidad. También es la historia del guapo que no se aprovechó de su condición, sino que la llevó con la responsabilidad y picardía de quienes tienen barrio, calle y sentimientos.
Paul Martin sigue siendo llamado para interpretar el papel de galán en series, telenovelas y obras de teatro. Durante la conversación, se le pregunta sobre el Mundial: “¿Messi o Maradona?”. Responde: “Ninguno. Mi ídolo siempre fue Ronaldinho”. Cuando le insisten si es más que ambos, explica: “Es que tenía magia, sabías que iba a dar un show”. Sobre la final, cuenta que estaba presentando una obra y, al terminar, le avisaron que España había ganado. También confiesa que antes jugaba pelota, pero ya no. Al preguntarle si tenía el estilo de Alfonso Yáñez, responde: “Mi compadre ‘Puchungo’ ha sido un bravo en todas las ‘canchas’”. Y sobre quién llevaba algo a casa hace 20 años en una discoteca, dice: “Él. Es un campeón retirado”.
El actor Paul Martin, de 60 años, asegura que ya se ha “jaraneado bastante” y que hoy lleva una vida metódica, alejada de la noche. “Siempre fui perfil bajo. Pero ya me retiré de la vida nocturna”, confiesa. Sobre la posibilidad de que a su edad le dé por buscar chibolas —lo que él llama el “síndrome del viejo verde”—, responde que ese “síndrome es más antiguo” y lo bautiza como “Gustavo Bueno”.
Martin explica que cuando empezó a actuar, junto a Carlos Alcántara, Gustavo Bueno “era el más bravo con las chicas”. A diferencia de él, el actor señala: “He disfrutado y mucho, cerré ese ciclo, colgué los chimpunes. A los 40 organicé mi vida y tengo un hijo de 19”.
Consultado sobre si alguna vez fue “ampayado”, responde que no, aunque reconoce una anécdota: un amigo suyo —al que no identifica— tenía una amiga con la que empezó a salir. “Un día, cuando ya estábamos en el ‘área chica’, ella me dijo: ‘Alfonso’”, recuerda. “Lo tomé con calma, no era nada serio, solo ‘Sport Billy’”, agrega.
Martin reflexiona sobre el riesgo de volverse mujeriego a los 50: “Es difícil a los 50 volverte mujeriego. También es bueno aclarar algo. Cada uno hace su historia y la vas escribiendo de acuerdo a lo que te toca o pasa por tu cabeza y lo que tengas en el bolsillo también. Pero hay un riesgo: que te quedes solo, como Gustavo Bueno, que picoteó en todos lados y al final no está con nadie”.
Paul Martin recordó que, en una premiación reciente, una señora “que debe estar en base 7” lo colmó de elogios “con mucha ternura”. Ante la pregunta de si, cuando era joven, era el sueño deseado de sus admiradoras, el actor bromeó: “Me miraría como pollo a la brasa, ja, ja”. También se refirió a su personaje de Raúl, el abogado de ‘Natacha’, y mencionó que los transeúntes solían pedirle: “Préstame tus bigotes, que voy a salir el fin de semana”.
Consultado sobre si le teme a la vejez, respondió con firmeza: “No. Estoy vivo”. Aseguró que se chequea una vez al año y que los resultados de sus pruebas arrojan que “estoy muy bien”. Sobre un cáncer que enfrentó, aclaró: “Tuve a la piel y la verdad que se exageró un poco. En realidad no fue como se dijo porque es común que le dé a las personas y se soluciona”. Con humor, dijo que a sus seis décadas todo funciona “como pata de perro envenenado, ja, ja”.
En el plano profesional, reveló que el mayor tiempo sin trabajo en series o telenovelas fue un año, pero nunca dejó de hacer obras de teatro. Sobre sus mejores inversiones, afirmó: “Siempre aposté a construir una familia y ser un apoyo de mi hijo”. Entre los reconocimientos que ha recibido, destacó el premio Luces a mejor actor de teatro y el de mejor actor de televisión en Ecuador.
El 25 de setiembre, de jueves a domingo, Paul Martin subirá al escenario del Teatro Municipal de Surco para interpretar a un hombre que solo piensa en ganar dinero y no le da importancia a las cosas más significativas de la vida, en el clásico familiar ‘Annie’. La obra también abordará temas actuales como el maltrato infantil. Las entradas ya están disponibles en Teleticket. A su estilo, el galán ha madurado, pero sigue lleno de vitalidad. Como diría el gran trovador Jorge Millones en uno de sus temas: ‘Pero siguen intactas las mismas ganas de vivir’. “Siempre es un gusto conversar con ustedes”, añade el actor.
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