Pacatnamú, un complejo arqueológico de 92 hectáreas, floreció entre los siglos III y XV, y su investigación busca desentrañar su impacto político, religioso y comunitario en el antiguo Perú.

En el valle de Jequetepeque, región La Libertad, la ciudad sagrada de Pacatnamú —un complejo arqueológico de 92 hectáreas que floreció entre los siglos III y XV— ha revelado en sus primeras excavaciones de temporada evidencias clave sobre las prácticas religiosas y sociales de la costa norte peruana. Una misión peruano-canadiense, en solo unos días de labor, identificó vestigios de convites rituales, vajilla de barro con estilos inéditos en el área y diversos contextos ceremoniales vinculados a las culturas Moche y Lambayeque, según el Proyecto Arqueológico Pacatnamú.

Los trabajos de campo están dirigidos por la investigadora Carito Tavera Medina, del Instituto Peruano de Estudios Arqueológicos (IPEA), junto al docente Edward Swenson, representante de la Universidad de Toronto. Estos hallazgos permiten descifrar el rol del asentamiento como un eje de peregrinaje clave. Los investigadores desenterraron alimentos de diversos pisos ecológicos, como chirimoya, lúcuma, moluscos, peces y osamentas de camélidos, lo que confirma que devotos de múltiples comarcas arribaban al santuario para compartir banquetes ceremoniales, transportando valiosos bienes desde sus tierras de origen.

Con casi dos milenios de antigüedad, Pacatnamú se revela como un dinámico centro de peregrinaje religioso, y su investigación busca desentrañar su impacto político, religioso y comunitario en el antiguo Perú. Los restos hallados en las excavaciones iniciales ofrecen una ventana a las tradiciones de las culturas que habitaron la zona, mostrando cómo la comida y la cerámica servían como vínculo entre los fieles y lo sagrado.

Edward Swenson, quien explora el recinto desde hace casi tres décadas, calificó las evidencias iniciales como "muy fascinantes". Los datos recopilados prometen transformar las teorías sobre la evolución sociocultural en esta zona del territorio peruano. Las prospecciones evidenciaron estratos ocupacionales continuos de las culturas mochica y lambayeque en el valle de Jequetepeque, junto a piezas alfareras jamás registradas.

Entre los valiosos descubrimientos destaca un ejemplar entero de ulluchu, insumo botánico habitual en la iconografía mochica asociado al procesamiento de fluidos vitales en ritos sacros. Asimismo, los expertos documentaron clausuras arquitectónicas donde antiguos templos resultaron cubiertos con rigor antes de erigir nuevas estructuras. "Nos habla también de esta idea de las huacas, de los centros y los edificios como elementos vivos, que necesitan un cuidado, que necesitan procesos de renovación", detalló Carito Tavera.

Ubicado sobre una península en la desembocadura del río Jequetepeque, Pacatnamú destaca como un monumental complejo arqueológico de 92 hectáreas en la costa del país. El santuario floreció desde el siglo III d. C. hasta el siglo XV bajo el dominio de los pueblos Moche, Lambayeque y Chimú, consolidándose como un eje político, administrativo y religioso clave de la región. Su arquitectura alberga cerca de 50 pirámides truncas, plazas ceremoniales, recintos habitacionales y densas murallas de adobe.

Los trabajos científicos, que abarcan cuatro temporadas de campo, integran tecnología digital para contrastar fotografías históricas con tomas recientes, medir el impacto del saqueo y formular medidas de conservación. El actual proyecto busca precisar si una de sus huacas principales operó como el gran oráculo del área, con un prestigio semejante al de Pachacámac. “Queremos comprender mejor la historia general de Pacatnamú y evaluar hipótesis planteadas por investigadores anteriores”, señaló Edward Swenson. Los expertos analizan si los 60 montículos existentes integraban una red de peregrinación orientada a consultas espirituales y rituales comunitarios. Para Carito Tavera, el potencial del yacimiento es inmenso: “Pacatnamú es un sitio inmenso. Se puede dedicar toda una vida a investigarlo y todavía quedarían muchas preguntas por responder”.

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