Un proyecto de agricultura escolar terminó por atraer anfibios y otras especies. La vegetación nativa convirtió el lugar en un pequeño refugio para la fauna.
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Renzo LozaEscucharResumenCompartirLo que comenzó como una tarea escolar terminó por cambiar por completo un patio rural del valle de Shenandoah, en Virginia. En el otoño de 2017, Maggie, quien entonces tenía 14 años, decidió construir un estanque para un proyecto de su clase de agricultura. Antes de tomar la pala, investigó distintos diseños y planificó la estructura que ocuparía parte del terreno.
El estanque quedó lleno de agua durante la primavera de 2018. Hasta ese momento, el patio estaba compuesto en gran parte por césped irregular y ofrecía poco más que el sonido de los grillos. Sin embargo, el nuevo espacio acuático modificó el entorno y pronto atrajo a los primeros animales. Nueve años después, el lugar cuenta con una amplia variedad de vida silvestre y funciona como un pequeño refugio natural para especies de la zona.

Los sapos americanos fueron los primeros en llegar al estanque. Foto: National Wildlife Federation
Un estanque que rápidamente atrajo a la vida silvestre
Tras llenar el estanque, la familia de Maggie ayudó a acondicionar sus alrededores con tierra, rocas y plantas. La fauna no tardó en aparecer. Los primeros sapos americanos llegaron apenas unas semanas después de que el depósito recibiera agua, según recordó Maggie, quien actualmente tiene 23 años.

Alrededor del estanque se plantaron especies que atraen a los polinizadores. Foto: National Wildlife Federation
"Desde entonces, el estanque ha seguido creciendo y evolucionando cada año", explicó la joven.
Con el paso del tiempo, el espacio incorporó nuevas especies y adquirió características propias de un ecosistema. Los sonidos de las noches también cambiaron: los cantos de las ranas arborícolas grises y de las ranas verdes ahora forman parte habitual del paisaje. El sitio, que antes ofrecía pocas condiciones para la fauna, se convirtió así en un punto de encuentro para anfibios y otros organismos.
Las plantas nativas transformaron el patio en un refugio natural
La familia también descubrió que la vegetación nativa podía aportar alimento y refugio a distintas especies. Por ello, colocó alrededor del estanque plantas como el botón de arbusto, la hierba de Joe-Pye y la pontederia, todas favorables para los polinizadores y otros animales.
Más tarde, incorporaron nenúfares blancos dentro del estanque. Estas plantas ofrecieron espacios de protección para anfibios y macroinvertebrados, además de ampliar la diversidad del entorno.
El jardín obtuvo posteriormente la certificación de Certified Wildlife Habitat de la National Wildlife Federation. La experiencia mostró cómo un proyecto pequeño puede generar un espacio útil para la fauna cuando combina agua, alimento, refugio y vegetación adecuada.
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