Mientras repasa con sus cachorros para los exámenes de medio año, este Búho no puede evitar recordar sus propios años de colegial y esos hermosos años 90. En una semana los escolares del país saldrán de vacaciones y podrán tomarse un respiro para viajar o pasar tiempo en familia, pero ahora los niños no solo lidian con los problemas de matemática, sino que se han visto afectados por la maldita delincuencia. Son cientos de colegios que son extorsionados y, como consecuencia, las clases se suspenden o se van a virtuales. Nunca pensé que nuestros niños serían desplazados por esta lacra. Pero de eso no voy a escribir ahora.
En cambio, se me vino a la mente la imagen de mi viejita sentada frente a su enorme televisor Panasonic. A la hora del almuerzo, luego de clases, sintonizaba el melodrama mexicano por excelencia: ‘María la del barrio’. Entonces, me obligaba a verla con ella. Y mientras yo suspiraba por la hermosa protagonista de cintura de avispa, Thalía, ella lo hacía por el galanazo de moda, Fernando Colunga. Era una rutina necesaria mientras almorzábamos un rico arroz con pollo y su salsa criolla o unas lentejitas con su pejerrey arrebozado.
Las novelas mexicanas han apuntalado —de alguna manera— la idiosincrasia peruana. Varias generaciones crecieron con ellas. Impusieron su moda y palabras. Hasta la manera de enamorarse y de enamorar. Las señoritas de entonces —las doñas de hoy— soñaban con encontrar en sus vidas un Fernando de la Vega Montenegro o un Carlos Daniel Bracho. Los muchachos imitaban peinados y hasta añoraban tener esa figura marcada del galán de entonces. Aunque la prensa rosa siempre puso en tela de juicio la sexualidad de Colunga, nadie puede dudar que se convirtió en un ícono de la masculinidad de los 90.
A sus 60 años, Fernando Colunga sigue siendo el adonis de muchas mujeres de base cuatro en adelante, a pesar de sus canas. El actor, que estudiaba Ingeniería Civil, encontró en la actuación su verdadera pasión, y supo cultivar su carrera a base de esfuerzo y disciplina. En la industria mexicana es conocido por su sobriedad y profesionalismo, y porque nunca estuvo involucrado en ningún barullo. “No me gusta perder el tiempo en escándalos”, dijo alguna vez. Esa reserva con los periodistas, manteniendo su vida privada lejos de los reflectores, ha alimentado leyendas urbanas sobre sus romances. Se especuló, por ejemplo, que tuvo un affaire con Thalía y hasta con la ojiverde Aracely Arámbula, quien fue pareja de Luis Miguel.
Colunga, que tiene una trayectoria de más de cuarenta años sin escándalos ni enfrentamientos, sigue protagonizando producciones internacionales. Su salto a la fama comenzó con un papel secundario en ‘María Mercedes’, para el que fue contratado por nueve capítulos, pero terminó grabando noventa. Eso le permitió ser protagonista en ‘María la del barrio’, en 1995. Desde entonces, su ascenso fue meteórico: ‘Marimar’, ‘Esmeralda’, ‘La usurpadora’, ‘Abrázame muy fuerte’, ‘Amor real’, entre otras novelas que marcaron una época.
Recuerdo que de la televisión era Fernando Colunga, y de la música Chayanne, ambos detonadores de hormonas que enloquecían a nuestras madres. Cada vez que aparecían en la pantalla o en la radio, ellas decían entre risas ‘ahí está tu padre’. Hace unos años pude conversar con Colunga con motivo del lanzamiento de ‘El secreto de la familia Greco’, una producción de Netflix. Allí ya no interpretó al galán de siempre, sino a un asesino, un personaje con una mirada fría y perversa. Fue un giro radical, porque quiso imponerse nuevos desafíos profesionales.
Le doy la noticia a mi viejita y vuelve a suspirar, pero ya no por amor, sino de resignación, pues en sus años mozos Colunga fue —como ahora dicen los muchachitos— su ‘crush’. Apago el televisor. Minutos antes, en la conversación, le había consultado si acaso los años y la vejez no eran lo peor que le podía pasar a un galán de telenovelas. Él respondió: “No, creo que eso es algo que desde el primer día que naces sabes que va a suceder. Eso no viene con el galán de telenovela, eso viene con la vida. Simplemente hay que irse amoldando a las cosas”. A sus seis décadas, la prensa mexicana asegura que Colunga acaba de convertirse en papá, fruto de su relación con la actriz y modelo Blanca Soto. Sin embargo, ninguno de los dos ha querido confirmarlo. Él se mantiene firme en sus convicciones, de no darle ‘carnecita’ a los chismosos.
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