Un nuevo roce entre Petroperú y Proinversión salió a la luz luego de que la petrolera estatal dilatara la entrega de los acuerdos de su directorio sobre el proceso de reestructuración. El ente privado, encargado de administrar los recursos que se consigan para Petroperú según el último decreto de urgencia, necesita esos documentos para formalizar los actos societarios y definir un cronograma que permita estructurar e implementar los instrumentos requeridos para canalizar los fondos.

Se trata de un crédito por 2.000 millones de dólares, de los cuales 500 millones están listos para ser desembolsados. Proinversión debe programar la entrega de esos recursos, pero para ello requiere el sustento de los acuerdos que el directorio de Petroperú adoptó el pasado 7 de julio. El lunes, mediante un oficio dirigido al presidente de Petroperú, Edmundo Lizarzaburu, Proinversión reiteró el pedido de entrega de esos documentos.

Sin embargo, el gerente general de Petroperú, Gustavo Villa, adelantó que hay información que no se brindaría. Ante la falta de respuesta, Proinversión advirtió que esto pone “en inminente riesgo la capacidad operativa de la empresa” y genera retrasos en la cadena de pagos. Finalmente, ambas entidades reaccionaron y emitieron un comunicado conjunto en el que “asumen el compromiso público de optimizar los procesos internos y facilitar de manera inmediata toda la información y soporte operativo que se requiera”.

Moody’s advierte que, pese a una mejora en su desempeño operativo, la calidad crediticia de Petroperú sigue reflejando “un estrés agudo de liquidez, elevadas necesidades de capital circulante y dependencia de una intervención oportuna del Gobierno peruano”. Según el informe de la calificadora, la liquidez, los altos niveles de deuda y la continuidad operativa continúan siendo los principales riesgos crediticios para la empresa estatal. Los mayores márgenes de refinación ayudaron a Petroperú a generar aproximadamente 273 millones de dólares en ebitda durante el primer trimestre de 2026, frente a niveles cercanos al punto de equilibrio del año anterior. No obstante, su liquidez sigue siendo débil: cuenta con solo unos 34 millones de dólares en efectivo disponible y un ratio de cobertura de intereses (ebitda/gastos por intereses) de aproximadamente 0.8x, mientras que las elevadas cuentas por pagar continúan financiando sus operaciones. Moody’s explicó que las empresas con balances más sólidos y fuentes de ingresos diversificadas pueden absorber con mayor facilidad los shocks relacionados con políticas y los retrasos en los pagos soberanos para compensar subsidios. En ese contexto, los elevados precios de los commodities y un sólido desempeño operativo no siempre se traducirán en una mejor calidad crediticia para las petroleras nacionales de América Latina. Cabe precisar que no es la primera vez que Petroperú pone reparos en entregar información, lo que no le facilita el trabajo de reestructuración.

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