Los investigadores encontraron trampas antiguas en el lago Tesse en Noruega. Foto: Universidad de Oslo Un equipo de arqueólogos halló restos de trampas para peces de 7.000 años de antigüedad en las montañas del sur de Noruega, evidencia de que los cazadores-pescadores-recolectores del Mesolítico trasladaron intencionadamente peces a lagos de altura para asegurarse una fuente de alimento. El descubrimiento, publicado en la revista 'Antiquity', demuestra que la gestión humana de los ecosistemas acuáticos no fue una práctica exclusiva de las primeras sociedades agrícolas. Tras el retroceso de los glaciares alrededor del año 8000 a. C., los humanos comenzaron a poblar las montañas del interior del sur de Noruega. Sin embargo, las cascadas actuaban como barreras naturales que impedían que los peces colonizaran esos lagos por sí solos. Para superar esa limitación, las comunidades trasladaron peces de agua dulce desde ríos y lagos de menor altitud hacia las cuencas altas, con el objetivo de aprovecharlos para la pesca. Hasta ahora, no se sabía con precisión cuándo se inició esta práctica. "Desde hace más de 100 años se sabe que los peces que habitan los cursos de agua en las montañas noruegas descienden de ejemplares trasladados por los humanos", afirmó Axel Mjærum, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Oslo. "Sin embargo, hasta ahora, no estaba claro cuándo comenzaron los humanos a transportar peces río arriba, a lagos y ríos que originalmente carecían de peces autóctonos". El hallazgo de las trampas de madera, localizadas en el lago Tesse, permitió a los investigadores resolver ese antiguo misterio. Las estructuras, construidas hace aproximadamente siete milenios, fueron diseñadas para capturar peces en un entorno de alta montaña que originalmente carecía de ellos. Los pueblos antiguos transportaban los peces a los lagos para crear una fuente de alimento y construyeron trampas para capturarlos. Las trampas para peces del lago Tesse, con secciones del área de asentamiento de la Edad de Piedra visibles al fondo. Foto: Antiquity

Las trampas para peces del lago Tesse, con secciones del área de asentamiento de la Edad de Piedra visibles al fondo. Foto: Antiquity

Ejemplos de postes de las trampas de pesca del lago Tesse. Foto: Antiquity

Ejemplos de postes de las trampas de pesca del lago Tesse. Foto: Antiquity

La clave del hallazgo fueron varias trampas de pesca de madera excepcionalmente bien conservadas en el lago Tesse, en las montañas del sur de Noruega. Al datarlas con radiocarbono, el equipo descubrió que se usaban desde el año 5000 a. C. en adelante, mucho antes de que la agricultura llegara a la región. "Esto implica que los peces, y más concretamente la trucha común (Salmo trutta), fueron trasladados por cazadores-pescadores-recolectores durante el Mesolítico escandinavo", explicó Mjærum. La trucha marrón, que puede alcanzar un tamaño considerable, aporta muchas calorías y es relativamente fácil de capturar, lo que la convertía en una especie ideal para ser introducida en nuevos lagos y ríos con fines de pesca. Este período mesolítico, anterior a la adopción de la agricultura, muestra que quienes construyeron las trampas y trasladaron los peces no eran agricultores, sino comunidades de cazadores-pescadores-recolectores que ya modificaban el entorno para asegurar sus recursos alimentarios. Así, el análisis de las trampas permitió a los investigadores estudiar por primera vez el origen de esta práctica milenaria.

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