La digitalización, la capacitación continua y el acceso a nuevas herramientas tecnológicas están impulsando una transformación en miles de mujeres que hoy lideran negocios en distintos sectores del país, coinciden desde la educación y el ecosistema financiero. Para Angélica Vargas Machuca, jefa del Centro de Innovación de Tecsup, muchas madres emprendedoras son además cabeza de familia y líderes dentro de sus comunidades, lo que les ha permitido desarrollar habilidades de gestión de manera natural.

“Hoy vemos a mujeres mucho más decididas a profesionalizar sus emprendimientos, a crecer, a innovar y a construir autonomía económica. Ya no se trata solamente de generar ingresos, sino de liderar proyectos con visión de futuro”, señaló. La especialista sostuvo que capacidades como la organización, la adaptación y la toma de decisiones, que durante años se desarrollaron en el entorno familiar, hoy también se trasladan a los negocios. Además, destacó que las nuevas tecnologías han democratizado oportunidades de capacitación y acceso a mercados. “Hoy una madre emprendedora puede capacitarse desde casa, utilizar inteligencia artificial, vender por redes sociales o conectar con nuevos mercados desde cualquier parte del país”, añadió.

Desde el sector financiero, Norma Melgarejo, gerente del Laboratorio de Innovación de Caja Los Andes, indicó que actualmente observan a una madre emprendedora “más resiliente, digital y enfocada en generar ingresos propios”. Según la experiencia de Lara de Los Andes y su comunidad de más de 38,000 emprendedoras, los sectores con mayor dinamismo son moda, gastronomía, belleza, artesanía, servicios digitales y productos personalizados. Uno de los cambios más notorios es el crecimiento de las ventas online: de acuerdo con la data de Lara, el 62% de las emprendedoras vende por internet utilizando plataformas como WhatsApp, Instagram, Facebook o TikTok.

Melgarejo señaló que, si bien la digitalización ha transformado la forma en que las madres emprendedoras venden y gestionan sus negocios —“Hoy pueden ofrecer productos sin necesidad de un local físico”—, todavía persiste un grupo que mantiene temor frente al uso de herramientas digitales, principalmente por desconocimiento o miedo a equivocarse al crear contenido o interactuar en redes sociales.

Más madres peruanas impulsan sus negocios apoyadas en herramientas digitales, redes sociales y capacitación flexible. Foto: Andina/ referencial.

Capacitación y flexibilidad

La necesidad de compatibilizar trabajo, emprendimiento y cuidado familiar está obligando a las instituciones educativas a modificar sus formatos de enseñanza. Vargas Machuca explicó que hoy ya no basta con ofrecer programas tradicionales y horarios rígidos; en respuesta, cada vez son más frecuentes las clases híbridas, contenidos asincrónicos, microcredenciales y sesiones modulares que permiten avanzar paso a paso. “La flexibilidad ya no es un beneficio extra. Hoy es una necesidad”, remarcó. Añadió que muchas madres estudian mientras trabajan y cuidan de sus familias, por lo que la educación debe adaptarse a esa dinámica sin perder calidad.

Sostuvo además que la educación continua es clave para que un emprendimiento pase de ser un negocio de subsistencia a uno con mayor capacidad de crecimiento. Según explicó, aprender sobre costos, formalización, ventas, digitalización o experiencia del cliente cambia completamente la manera en que una emprendedora gestiona su negocio.

Las barreras pendientes

Pese al avance del ecosistema digital, las madres emprendedoras aún enfrentan importantes obstáculos financieros. Melgarejo indicó que entre las principales barreras figuran la informalidad, la falta de educación financiera y el difícil acceso al crédito formal. A ello se suma que muchas mujeres mezclan las finanzas personales con las del negocio y mantienen temor al endeudamiento.

La representante de Caja Los Andes señaló que la edad promedio de las emprendedoras vinculadas a Lara es de 38 años, lo que refleja que muchas mujeres optan por emprender en busca de estabilidad, flexibilidad e independencia económica ante las limitaciones del empleo formal. “Existe una percepción negativa hacia entidades financieras y prestamistas, alimentada por experiencias propias o cercanas, lo que incrementa el miedo al crédito y las aleja de oportunidades de formalización y crecimiento”, comentó.

De cara al futuro, tanto TECSUP como Caja Los Andes identifican oportunidades de crecimiento en sectores como servicios digitales, comercio electrónico, bienestar, belleza, gastronomía especializada, educación y sostenibilidad. Vargas Machuca resaltó además el ingreso progresivo de mujeres a espacios históricamente masculinizados, como mantenimiento de maquinaria pesada, minería, aviónica y servicios técnicos especializados.

Ambas especialistas coincidieron en que la capacidad de adaptación será determinante en los próximos años. Para las madres emprendedoras, incorporar tecnología, fortalecer habilidades digitales y mantener un aprendizaje continuo serán factores decisivos para seguir siendo competitivas en un mercado que cambia cada vez más rápido.

Giancarlos Torres

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