El médico e investigador peruano Jeel Moya-Salazar encabezó la misión Jezero I, una simulación internacional que recreó las condiciones de vida en Marte para analizar la respuesta del organismo humano durante el aislamiento extremo. La experiencia se desarrolló en el complejo Hábitat Marte, ubicado en Brasil, y contó con la participación de especialistas y estudiantes de ese país y de México.

En diálogo con la Agencia Andina, Moya-Salazar señaló que esta fue su cuarta misión análoga al planeta rojo, tras haber participado en proyectos previos en Estados Unidos y Polonia. La investigación busca generar evidencia científica sobre el bienestar físico y mental de los futuros exploradores espaciales.

Los hallazgos del estudio, centrados en estrés, calidad de vida y microbiota oral, ya fueron presentados en importantes foros académicos y ofrecerán claves para futuras exploraciones espaciales en Marte.

La simulación, realizada del 15 al 22 de abril, incluyó un equipo de expertos y estudiantes que convivieron en un entorno diseñado para misiones marcianas, analizando la salud bajo confinamiento. La expedición, que buscó simular la vida en Marte para estudiar la salud de los astronautas, se llevó a cabo entre el 15 y el 22 de abril en un centro de investigación ubicado en una zona semiárida del noreste de Brasil, a unas dos horas de la ciudad de Natal. El equipo estuvo conformado por cinco integrantes: el comandante Jeel Moya-Salazar, el psicólogo mexicano Óscar O'Farrell, el director de Hábitat Marte, Julio Rezende, y dos estudiantes brasileñas. Durante la simulación, la tripulación convivió en un entorno diseñado para reproducir las condiciones de una misión marciana, con dormitorios, cocina, comedor, espacios de trabajo y un área para manejo de equipos que evitara la contaminación cruzada con los trajes espaciales. El grupo administró un suministro limitado de 230 litros de agua durante cinco días para cubrir alimentación, higiene y experimentos científicos. También realizaron caminatas extravehiculares con trajes espaciales y una actividad en una piscina preparada para simular condiciones de microgravedad. Como parte de la rutina diaria, se incorporaron ejercicios de meditación y mindfulness inspirados en la cosmovisión maya. Los hallazgos buscarán fortalecer estrategias de prevención médica para futuras exploraciones espaciales. Los hallazgos buscarán fortalecer estrategias de prevención médica para futuras exploraciones espaciales.

Los resultados de la investigación ya fueron presentados en el Astroforum de la Universidad Federal de Río Grande del Norte y próximamente se expondrán durante la Conferencia Espacial Centroamericana en Guatemala. Según explicó Moya-Salazar, estos hallazgos permitirán fortalecer estrategias de prevención médica para futuras misiones espaciales. Entre los principales objetivos del estudio estuvo analizar la respuesta del cuerpo humano al confinamiento. Se evaluaron biomoléculas asociadas al estrés, como el cortisol, cuyos niveles aumentaban antes de las actividades de la misión y disminuían al concluir con éxito, aunque permanecían alterados durante periodos prolongados de aislamiento. La investigación también identificó cambios en la percepción de la calidad de vida de los participantes y halló una relación entre el estado psicológico y las variaciones en estos marcadores biológicos. Otro resultado relevante fue el comportamiento de la microbiota oral e intestinal: los investigadores observaron que, pese a mantener hábitos alimenticios distintos, la flora oral de los integrantes tendía a igualarse tras tres días de convivencia debido al ambiente compartido.

Leer artículo completo en larepublica.pe →