El fútbol, ese deporte que premia al que mete más goles y no al que juega mejor, volvió a demostrar su ley en los cuartos de final del Mundial. Inglaterra derrotó 2-1 a Noruega y clasificó a las semifinales del torneo. Sin ser superiores en el campo, los ‘Tres Leones’ demostraron ser la selección más efectiva del campeonato: no fallan y aprovechan al máximo hasta el más mínimo error. En los mata-mata, eso marca la diferencia.

Jude Bellingham fue la figura con un doblete. El morocho grandazo, un galáctico de aquellos, se le ve elegante con sus trancazos y corre fácil 15 kilómetros por partido. Lo sorprendente es que destaca tanto en la marca, la recuperación y el despliegue como cuando brilla con el balón pegado a los botines. Junto con Harry Kane, han marcado 12 de los 13 goles de su país: Bellingham (6) y Kane (6). Lo que extraña es que en este equipo no hace ninguna mueca ni gesto de fastidio, a diferencia del Real Madrid donde lo regañan y vuela con Vinicius Jr. y Mbappé.

Lo del capitán inglés, Harry Kane, es para aplaudir. Mis respetos y reconocimiento. Lo tildaban de ‘salado’ antes de llegar al Bayern porque nunca había alzado una Copa, pero rompió esa mala racha en Alemania y la neta que es un centrodelantero recontra completo. Lleva la ‘9’ en la espalda, pero hace función de 8, 6, de back, de lateral izquierdo, un poco más y masajea a sus compañeros. Solidario al mango. Y hasta en los amistosos plancha con la pepa. Le pega a la pelota como le da la gana, cabecea como los dioses y te la toca en one. Ese brazalete lo lleva en la piel.

A veces la historia, los apellidos, la estrellita en la camiseta tienen un peso. Los ‘Tres Leones’, como llaman a los británicos, se almorzaron con todas las cremas a los ‘Vikingos’. Sí, señores… Del saque somos carnecita…

En la élite del fútbol, los centrales miden 1.90 metros, y los que apenas llegan a 1.85 ya son considerados bajos. Los laterales y extremos también son altos, y los ‘Roberto Carlos’ —defensores de baja estatura— son una especie en extinción. Las defensas enanos ya no existen, es clarísimo. Los europeos tienen arrinconados a los chatos, debiluchos y enclenques; solo algunos de calidad se salvan. En los combinados sudamericanos se ve un poco más de variedad, pero esos jugadores solo disputan torneos Conmebol. Los clubes top del Viejo Continente no los fichan. La única excepción son los bajitos que son ‘monstruos’: ellos sí dan el salto. Al resto se los llevan a Letonia o a ligas de cuarto o quinto piso. Por cuestión de cierre, mañana vengo con todo lo de Argentina. Rexuxa… Me voy, soy fuga.

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