En el Hard Rock Stadium de Miami, este sábado 11 de julio, Noruega e Inglaterra protagonizaron un entretenido y disputado duelo de cuartos de final del Mundial 2026, que dejó en claro la diferencia entre la jerarquía y el entusiasmo. Los nórdicos pusieron ganas, pero no pudieron con la experiencia de las dirigidas por Thomas Tuchel.
Antes del pitido inicial, se rindió un minuto de silencio en memoria del mediocampista sudafricano Jayden Adams, quien falleció en circunstancias aún no aclaradas al cierre de esta nota. Adams había participado con su selección en el certamen.
Inglaterra llegó a este cruce tras una sólida campaña. En la fase de grupos, se quedó con el primer lugar del Grupo L con 7 puntos. Luego, en dieciseisavos de final, superó a República Democrática del Congo por 2-1, con un doblete del goleador Harry Kane. En octavos, se midió ante México, uno de los anfitriones, en el mítico Estadio Azteca, y logró una victoria por 3-2 gracias a dos anotaciones de Jude Bellingham. Ese partido, vale subrayar, se convirtió en el encuentro de fútbol más visto en la historia de la televisión de Estados Unidos, con 44.9 millones de televidentes, según confirmó la FIFA.
Enfrente, los noruegos, dirigidos por Ståle Solbakken, dieron cátedra de fuerza y táctica, pero no bastó para frenar el ritmo de competencia de una Inglaterra que, en líneas generales, ofreció un digno partido mundialista donde se apreció el despliegue táctico de ambas escuadras.
En el duelo de cuartos de final, Noruega llegó embalada tras eliminar a Brasil por 2 a 1 con dos goles de su estrella Erling Haaland, que sacaron del mundial al equipo dirigido por Ancelotti. Los vikingos, que terminaron segundos del Grupo I, también habían derrotado sobre la hora a Costa de Marfil en la ronda anterior. Enfrente tenían a Harry Kane, Jude Bellingham y compañía.
El partido comenzó con Noruega sin temores, generando varias ocasiones de gol ante el portero Jordan Pickford. A los 35 minutos, el extremo izquierdo Schjelderup puso el primero con un remate desde fuera del área, tras pase de Martin Ødegaard. Sin embargo, a los 46’ Bellingham logró el empate. Al descanso, ambos equipos compartían una característica: sus estrellas del ataque mostraban una actuación modesta.
En la segunda etapa, Noruega encimó. Los vikingos llegaron al paroxismo con el tanto de Heggen a los 55’, que fue anulado por el VAR tras una falta previa de Haaland contra Anderson. El marcador no se movió y se fueron empatados al tiempo suplementario. A los 2’ de la primera parte del alargue, Bellingham mojó por segunda vez al aprovechar una pelota suelta que dejó Nyland tras un disparo de Rogers desde larga distancia.
Erlin Haaland y Jude Bellingham. Foto: AFP.
Noruega perdió el rumbo tras el segundo gol inglés y dependió más del entusiasmo que de la cabeza fría. La situación se agravó cuando Haaland salió del campo al inicio del segundo tiempo del alargue, por posible cansancio. Los ingleses, sin perder el control de la dinámica, dejaban jugar a los noruegos, presos de la desesperación por el tanto que los lleve a los penales. Noruega se despidió del Mundial 2026 dejando una muy buena impresión. No es el fin para la estrella Haaland, quien hizo siete goles en el torneo; aún hay mucho que ver del popular Androide. Inglaterra, en cambio, demostró de qué está hecha. Sabe de estas instancias: ha disputado las finales de la Eurocopa 2020 y 2024. Desde 1966, cuando fue anfitrión y campeón, no disputa una final mundialista. Ya en semifinales, es candidata.
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