Un estudio del Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Ciudad del Cabo ha revelado la existencia de un sistema de fallas geológicas en la cuenca de Karoo, en Sudáfrica, que podría generar sismos si se desarrolla la extracción de gas de esquisto en la zona. Los investigadores exigen intensificar la vigilancia sísmica en la región.
El gas de esquisto, también conocido como gas de lutita, es un hidrocarburo natural no convencional atrapado en formaciones rocosas densas y profundas, cuya extracción requiere técnicas como la fracturación hidráulica o fracking. En África, el plan de usar esta técnica para generar electricidad divide al país, mientras los expertos advierten que el subsuelo es más inestable de lo que se creía.
El análisis se centró en un enjambre sísmico cerca de Leeu Gamka, en la provincia del Cabo Occidental, que comenzó en 2007. Hasta ahora, esa área era considerada de actividad sísmica limitada, pero desde entonces ha registrado al menos 66 temblores, incluido uno de magnitud 4,8 en la escala de Richter.
El autor principal del estudio, Benjamin Whitehead, declaró a Reuters que los hallazgos demuestran que ya existen fallas sometidas a una tensión crítica bajo algunas zonas de la cuenca de Karoo. No obstante, aclaró que los sismos registrados en la zona fueron naturales y no fueron causados por la fracturación hidráulica.

La búsqueda de seguridad energética en Sudáfrica
Sudáfrica enfrenta una persistente escasez de electricidad y una fuerte dependencia del carbón, por lo que el gas de esquisto de la cuenca del Karoo ha sido visto como un combustible de transición capaz de diversificar la matriz energética, apoyar el crecimiento industrial y reducir la importación de combustibles. La Agencia Sudafricana del Petróleo calcula que la cuenca alberga unos 209 billones de pies cúbicos (tcf) de gas de esquisto técnicamente recuperables, lo que la convertiría en una fuente clave de suministro nacional. No obstante, el tamaño real del recurso es motivo de controversia: un estudio de 2017 de geólogos de la Universidad de Johannesburgo estimó que las reservas recuperables rondarían los 13 tcf, en el extremo inferior de un rango que va de 13 tcf a 390 tcf.
En 2011, el gobierno sudafricano suspendió la entrega de nuevos permisos de exploración luego de que grupos ambientalistas presentaran protestas y recursos legales, advirtiendo sobre los daños ecológicos que el fracking causaría en la sensible región del Karoo. La discusión sobre el potencial del gas de esquisto sigue abierta, en medio del dilema entre la urgencia energética y la protección ambiental.
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