En medio de una manzana reducida a escombros, un modesto edificio de tres pisos y seis apartamentos se mantiene en pie. Sus ventanales, escaleras y columnas están intactos. La edificación, ubicada cerca del aeropuerto internacional de Maiquetía, en el estado La Guaira, resistió los dos violentos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela el 24 de junio y dejaron más de 3.500 muertos.

El estado La Guaira, un popular balneario con costas celestes y atardeceres de ensueño situado a unos 40 km de Caracas, fue el más golpeado por la furia del doble sismo. Construcciones quedaron hechas añicos y miles de sobrevivientes viven ahora en la calle o en precarios e improvisados albergues. Las residencias Puerto Viejo están rodeadas de montañas de escombros.

Elías Eduardo Chayeb, ingeniero de 37 años que ayudó en la construcción del edificio junto a su padre Elías Chayeb, de 86 años, confiesa: “Venía por todo el camino viendo destrucción, cuando vi este en pie, le di gracias a Dios”. Lloró de alegría al comprobar que la estructura había resistido. El arquitecto estructurista, con más de seis décadas de experiencia, explicó: “La altura tuvo que ver aquí, esos ‘metricos’ de más o de menos nos cambiaron la vida”.

El veterano arquitecto Elías Chayeb, con 400 obras firmadas, respiró aliviado al constatar que, aunque algunas paredes se resquebrajaron, las bases del edificio siguen firmes y nadie sufrió lesiones. “El edificio pasa el examen”, declaró. Durante su carrera activa, Chayeb se negó a construir edificios muy altos porque no son aptos para suelos como el de La Guaira, estado costero que en 1999 sufrió uno de los peores deslaves de su historia con miles de víctimas.

Encumbrados edificios residenciales y hoteles cayeron en segundos mientras grietas irregulares abrieron la tierra. La mayoría sucumbió sin que sus ocupantes tuvieran oportunidad de escapar, un síntoma que refleja negligencia en varias de estas construcciones, consideran los expertos. En teoría, deberían agrietarse para liberar la energía durante un sismo sin colapsar y dar tiempo a evacuaciones, según Elías Eduardo, hijo del arquitecto.

Engineer Elias Chayeb (L) and his son, engineer Elias Eduardo Chayeb, pose for a picture in Catia La Mar, La Guaira state, Venezuela, on July 6, 2026. In a block of flats reduced to ruins, a modest three-storey building still stands. The engineer who helped build it wept with joy when he saw that it had withstood the two violent earthquakes that left more than 3,500 people dead in Venezuela. (Photo by Juan BARRETO / AFP) Engineer Elias Chayeb poses for a picture in Catia La Mar, La Guaira state, Venezuela, on July 6, 2026. In a block of flats reduced to ruins, a modest three-storey building still stands. The engineer who helped build it wept with joy when he saw that it had withstood the two violent earthquakes that left more than 3,500 people dead in Venezuela. (Photo by Juan BARRETO / AFP)

- Riesgo “tácito” de terremotos -

En el litoral de La Guaira, los terrenos en su mayoría son inestables. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó que el doble sismo se originó en un sistema de fallas geológicas que se “extendió hacia el este hasta Caracas y La Guaira”. “Esa falla no la quita nadie”, advierte Elías padre, quien recomienda revisar por completo la zonificación. “Todo cambió”, sentencia el arquitecto estructurista.

Elías Eduardo, quien tomó el testigo de su padre, advierte que “hay que tomar decisiones con esas variables” de ahora en adelante. Su progenitor llegó a rechazar ofertas para construir edificios de más de seis pisos por el riesgo “tácito” de sismos como el de 1967, que golpeó con fuerza a Caracas. “Muchos de los edificios que me plantearon y rechacé se vinieron al suelo”, afirma, señalando una colina frente al mar Caribe donde estructuras de más de diez pisos colapsaron.

Ingrid Palacios, de 61 años, salió ilesa junto a su familia y vecinos de las residencias Puerto Viejo, erigidas por los Chayeb. “Este edificio aguantó la pela (golpes), si ven en los alrededores los demás no lo aguantaron”, comenta. La magnitud de los terremotos fue tal que el lecho marino, la superficie bajo los océanos, se modificó en La Guaira. Para Palacios, la ciudad que conocía “desapareció”. “Ahora va a ser una nueva Guaira, ahora van a ser edificios de tres pisos, ‘chalecitos’, cosas muy pequeñas, ya no van a ser edificios de ocho pisos, once pisos, quince pisos”, espera.

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