El retraso en las obras de prevención incrementa la vulnerabilidad de la infraestructura, la industria manufacturera y las viviendas. Entre finales de 2026 e inicios de 2027, un posible Fenómeno El Niño de intensidad moderada o fuerte volvería a exponer las brechas del país en prevención. El Instituto de Desarrollo Industrial Sostenible (IDIS) estima que la falta de preparación podría costarle al Perú alrededor de US$5.000 millones en producción y restar hasta dos puntos porcentuales al crecimiento económico entre 2026 y 2027. En paralelo, la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco) advierte que varias obras de infraestructura para mitigar futuros desastres siguen inconclusas y carecen de un esquema claro de operación y mantenimiento. Durante la presentación del Informe Económico de la Construcción (IEC) N.° 102, el vicepresidente ejecutivo de Capeco, Guido Valdivia, sostuvo que el principal riesgo no radica únicamente en la ocurrencia del fenómeno climático, sino en las debilidades que aún presenta el país para enfrentarlo. Según explicó, las proyecciones internacionales muestran una creciente probabilidad de que el Fenómeno El Niño alcance una intensidad moderada e incluso fuerte entre octubre de este año y enero de 2027, por lo que resulta indispensable acelerar las acciones de prevención antes de que se registren sus mayores impactos. Valdivia señaló que el Perú continúa arrastrando problemas como la escasa planificación territorial, la ocupación informal del suelo y las limitaciones del sistema de inversión pública para ejecutar con rapidez proyectos destinados a reducir los riesgos. Estas deficiencias, sumadas al retraso en las obras de prevención, incrementan la vulnerabilidad de la infraestructura, la industria manufacturera y las viviendas ante un evento climático severo. El presidente del Instituto de Desarrollo Industrial Sostenible (IDIS), Jesús Salazar Nishi, coincidió con las advertencias de Capeco y señaló que el problema no solo radica en las obras pendientes, sino también en la capacidad del Estado para ejecutar acciones preventivas antes de la llegada del fenómeno. En entrevista con La República, sostuvo que, si bien la economía peruana mantiene indicadores macroeconómicos sólidos, persisten importantes debilidades en la gestión pública que podrían agravar el impacto de un evento climático severo. “Nuestra economía muestra una notable fortaleza, registrando un crecimiento del 3,6% a abril pasado, una recaudación tributaria al alza de 17,7% en mayo y una reducción sostenida del déficit fiscal. Sin embargo, esta buena situación financiera contrasta con una profunda preocupación por la parálisis técnica que generarán los cambios de autoridades en los tres niveles de gobierno”, afirmó. Según explicó, el relevo de gobernadores regionales y alcaldes previsto para enero de 2027 podría coincidir con la etapa de mayor intensidad del Fenómeno El Niño, afectando la continuidad de las labores de prevención y respuesta. Por su parte, el representante de Capeco advirtió que “sería terrible invertir cerca de 20 mil millones de soles en grandes obras de infraestructura y que luego no sirvan adecuadamente porque no existe una entidad que las opere de manera eficiente ni un mecanismo claro para financiar su operación y mantenimiento”. Además, recordó que varias de las obras destinadas a proteger a las regiones más afectadas por el Niño Costero del 2017 todavía permanecen inconclusas y que el Estado aún no ha definido qué entidad asumirá la operación y el mantenimiento de esa infraestructura una vez culminada, situación que podría comprometer el retorno de la inversión pública. lr.pe lr.pe

Salazar también cuestionó el bajo nivel de ejecución presupuestal en las regiones del norte, las más expuestas al fenómeno. Recordó que, a mitad de año, Tumbes apenas registraba un avance de 2,6% en proyectos de prevención, mientras que Piura alcanzaba solo el 28,3%. En ese sentido, consideró indispensable garantizar la permanencia de los equipos técnicos de entidades como la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN), el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) y el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi). Asimismo, sostuvo que el Gobierno entrante deberá priorizar la ejecución de los S/4.160 millones del crédito suplementario destinados a gasto de capital y prevención, para acelerar las intervenciones antes del inicio del periodo de mayor riesgo.

El dirigente añadió que la manufactura primaria sería una de las actividades más vulnerables debido a la migración de la anchoveta provocada por el aumento de la temperatura del mar, lo que afectaría la producción de harina y aceite de pescado. A ello se sumarían las pérdidas de la agroindustria por el estrés térmico sobre cultivos de exportación como la palta Hass, el mango y el limón, mientras que la manufactura no primaria, como el sector textil, enfrentaría una menor demanda interna por la ausencia de un invierno marcado. Entre los casos más sensibles figura el emporio comercial de Gamarra, donde, según estimaciones del IDIS, la falta de una temporada de frío podría generar pérdidas cercanas a S/600 millones por la caída en la venta de prendas de abrigo.

Salazar indicó que un Fenómeno El Niño fuerte también interrumpiría las cadenas logísticas nacionales, dificultando el traslado de insumos y productos terminados, como ocurrió durante los eventos registrados anteriormente.

“Un Niño fuerte generará un quiebre en el sistema logístico y laboral, repitiendo los colapsos del 2017 y 2023, cuando la afectación al sistema vial interrumpió el flujo de insumos y productos finales”, advirtió el presidente del IDIS. En esa línea, estimó que un Fenómeno El Niño severo restaría alrededor de dos puntos porcentuales al crecimiento económico entre 2026 y 2027, lo que equivaldría a pérdidas cercanas a US$5.000 millones en valor de producción. A esto se sumaría una menor oferta agrícola, que presionaría nuevamente el precio de los alimentos y llevaría la inflación por encima del rango meta del Banco Central de Reserva. “La pregunta no es si el fenómeno nos golpeará, sino si estaremos listos para amortiguar el golpe”, enfatizó.

Por su parte, Guido Valdivia coincidió en que los efectos del fenómeno irán mucho más allá de la infraestructura dañada. Explicó que miles de pequeños agricultores, pescadores y otras actividades productivas podrían ver afectados sus ingresos, con consecuencias sobre el empleo y la recaudación tributaria. Tanto Capeco como el IDIS coincidieron en que el país necesita dejar atrás una gestión reactiva frente a los desastres y consolidar una política permanente de prevención, planificación territorial y mantenimiento de infraestructura. De no reducir las brechas de ejecución durante los próximos meses, el Perú no solo enfrentaría mayores daños materiales ante un Fenómeno El Niño severo, sino también un gran impacto sobre el crecimiento económico, la producción industrial, el empleo y la estabilidad de los precios.

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