La División de Homicidios de la Dirincri busca a dos hombres que habrían intervenido en la duplicidad de la placa del vehículo que, según las pesquisas, siguió a Andrea Vidal Gómez antes de que fuera atacada a balazos en diciembre de 2024. Los detectives ya elaboraron dos identikits basados en la declaración de un testigo considerado clave, identificado como Santiago More Ríos.
De acuerdo con la investigación, todo comenzó con la solicitud de un duplicado de placa para un vehículo Kia de color negro. Ese automóvil, según la investigación fiscal, fue el mismo que siguió a Andrea Vidal desde que salió de la vivienda de su pareja, Rodrigo Falcón, en San Miguel, hasta los instantes previos al atentado que acabó con su vida.
El nuevo avance fue revelado por el dominical Punto Final, que dio cuenta de una línea de investigación surgida a partir del testimonio de Santiago More Ríos. Su declaración permitió reconstruir cómo fue contactado por dos ciudadanos venezolanos para realizar trámites administrativos relacionados con placas vehiculares, un detalle que con el paso de los meses cobró especial relevancia para los investigadores.
Santiago More declaró que en 2024, cuando trabajaba como taxista y además realizaba gestiones en Registros Públicos de Piura, conoció a dos ciudadanos venezolanos que le pidieron apoyo para efectuar diversos trámites, ya que ellos no podían hacerlos directamente a nombre de la empresa que representaban. Los hombres se identificaron como José Molina Guerrero y Kleber —o Clever— Quinteros. Ambos le hablaron de una empresa denominada Placa Rápida, dedicada al trámite de placas a nivel nacional, y le solicitaron recoger documentación y colaborar en distintos procedimientos administrativos.
Lo que parecía un simple trámite administrativo terminó convirtiéndose en una de las pistas más importantes en la investigación por el asesinato de Andrea Vidal Gómez. Lo que en ese momento parecía una gestión más, hoy es una pieza bajo la lupa de los investigadores.
Tras detectar inconsistencias entre la identidad de José Molina Guerrero y los registros migratorios —la descripción física oficial no coincidía con la que dio Santiago More—, los detectives de la Dirincri sospechan que se usaron identidades falsas para encubrir a los verdaderos implicados. Frente a ello, los peritos de Criminalística elaboraron dos identikits basados en los recuerdos del testigo. El primero corresponde al hombre que se presentó como José Molina Guerrero: tez trigueña, cabello negro ondulado, cejas arqueadas, aproximadamente 1.60 metros de estatura y entre 28 y 30 años. El segundo retrato es de quien fue identificado como Kleber Quinteros, de alrededor de 1.70 metros y la misma franja de edad.
LA HIPÓTESIS SOBRE LA LOGÍSTICA DEL CRIMEN
Mientras los especialistas comparan estos identikits con las bases de datos de Migraciones, la investigación enfrenta una dificultad adicional: según las autoridades, numerosos ciudadanos venezolanos ingresaron al país de manera irregular y no figuran en los registros oficiales, lo que complica la identificación de los sospechosos. En paralelo, la Dirincri sostiene la hipótesis de que el asesinato de Andrea Vidal no habría sido ejecutado por una sola persona, sino mediante una cadena de encargos. La investigación apunta a la existencia de un operador logístico que habría coordinado el seguimiento de la víctima, la contratación del conductor de la motocicleta, del autor de los disparos y de los vehículos utilizados durante la operación. Como parte de las diligencias, los detectives también continúan revisando distintos elementos que rodean el caso, entre ellos la situación de Rodrigo Falcón, entonces pareja de Andrea Vidal, quien viajó a Colombia poco después de rendir su declaración y antes de que se conociera el seguimiento al taxi en el que se trasladó la víctima la noche del crimen.
En paralelo, la Policía analiza si existe una conexión entre quienes gestionaron la duplicidad de la placa y presuntos delincuentes dedicados al robo de vehículos y a la obtención de nuevas placas para “mimetizarlos”. La Fiscalía y la Dirincri buscan determinar la verdadera identidad de los hombres que contactaron a Santiago More, si los datos que dieron eran reales y qué rol jugaron en la operación que culminó con el asesinato de Andrea Vidal Gómez. Mientras las diligencias avanzan, las autoridades intentan esclarecer estos puntos clave.
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