El poeta, escritor y docente peruano Andrés Aguirre Lynch, nacido el 29 de noviembre de 1936 en el distrito portuario de Salaverry, Trujillo, falleció a inicios de febrero de 2026. Su partida conmovió profundamente a la comunidad cultural de La Libertad, región a la que estuvo intensamente vinculado. Una muestra de ese cariño se vivió el domingo pasado durante el desfile sanjuanista en Trujillo, cuando su veterana promoción dispuso que una de las hijas del poeta abanderara el escuadrón portando su fotografía, un gesto que, según quienes lo presenciaron, "nos conmovió".

En el ámbito profesional, Aguirre Lynch ejerció como respetado profesor y catedrático universitario en Trujillo, enseñando en instituciones como la Universidad Privada Antenor Orrego, donde combinó la docencia con la difusión de otros autores como Gladys Benko. Además, asumió por encargo familiar la tarea de recopilar y seleccionar toda la obra poética de Wilfredo Torres Ortega, conocido como el "Poeta del Mar", publicándola con éxito en 2005.

Su obra poética se caracteriza por un estilo limpio, melancólico y musical. Muestra de ello son sus primeros libros: "Chunas", un poemario de temática eminentemente marina, paisajística y de homenaje local, y "Aristas del silencio", una obra de corte íntimo, amoroso, existencial y reflexivo ante el mar. Aunque ambos comparten ese estilo característico, existen diferencias marcadas en su propósito, estructura y enfoque temático. Un claro ejemplo de su sensibilidad marina y amorosa se aprecia en los versos de su poema VIII: "Las olas. / El mar. / Tú. Nuestro silencio. / La hora había llegado. / Noche. / Nuestra esperanza absorta... / Pequeña: Ya no somos los mismos; / sin embargo, / desde el piélago / un tiempo nos reclama...". El grupo "Aramauta", nombre que resulta de unir los vocablos quechuas haravico (poeta) y amauta (sabio), también formó parte de su legado cultural.

Aristas del silencio (1994)

Aunque fue escrito en su juventud, en la década de 1960, el poemario “Arista del silencio” (1994) tardó tres décadas en ver la luz. En esta obra, el enfoque se desplaza de lo exterior (el paisaje) a lo profundamente interior (la psique y el sentimiento), y desbordan el intimismo, el amor y la metafísica. El libro está dividido en secciones que exploran el sentimiento amoroso desde la perspectiva de la pérdida y la distancia, como “Arista del Silencio” y “Las noches junto a tu ausencia”. Los poemas que integran este libro resultaron ganadores de los Juegos Florales de la Universidad Nacional de Trujillo. El romance se vive desde el recuerdo y la melancolía, y el “silencio” se convierte en el tema y la atmósfera principal. El autor explora el aislamiento, la introspección, el paso del tiempo y las contradicciones humanas, las “aristas” o ángulos complejos de la vida. El mar sigue apareciendo, pero ya no para retratar al puerto de Salaverry, sino como un símbolo del infinito, de la soledad o de los sentimientos inabarcables del ser humano.

Lírica Marina

En el mapa lírico de La Libertad, la voz de Aguirre Lynch se ubica dentro de la vertiente de la poesía lírica y esencial, marcando distancia de los movimientos de corte estrictamente social o de “arte comprometido” que abundaban en las décadas sesenta y setenta. Su “Arista del silencio” (1994) fue publicado con prólogo de Wilfredo Torres Ortega. Dentro de la gran tradición liberteña de “poetas del mar”, herencia de Alcides Spelucín y Wilfredo Torres Ortega, Aguirre enaltece el paisaje del puerto de Salaverry en textos que definen su madurez: la combinación del silencio, la ausencia amorosa y el eterno retorno de las olas.

Rapsodia

En Rapsodia (2001), Aguirre reveló su intimidad personal-espiritual y tomó como referente marino al Puerto Salaverry. El poeta es un cultor calificado de la poesía que potencia nuestro parnaso y desarrolla el tema del mar. Su poesía, con la invención y disposición experimentadas, ofrece versos de vibrante elocución; es decir, escribe con claridad, pureza, propiedad, corrección y originalidad, desde esas infinitas fuentes de inspiración que son el mar, la rada y el hombre. Su lenguaje manifiesta dosis mesurada de figuras de pensamiento (patéticas), de la palabra (sinonimia), de significación (metonimia y metáforas) y usa, en forma escasa, las figuras de construcción.

Considerado un orfebre del lenguaje, Andrés Aguirre Lynch es una figura indispensable para comprender la evolución de la poesía trujillana fuera de los grandes focos vanguardistas o estridentes. Su trascendencia radica en la transparencia lírica, la musicalidad y la brevedad; virtudes que, según el marco de la obra, enriquecen y equilibran el panorama de las letras en La Libertad. En su libro Rapsodia (2001), el mensaje es la expresión fidedigna de la comedia humana y porteña, donde el existencial canto al litoral se mezcla con la constante interrogación del hombre ante los enigmas. Se trata de una obra intimista y lírica, en permanente indagación sobre el absurdo de la vida. Bajo las luces de Píndaro, Sartre y Camus, el autor se lanza por los caminos de la libertad desde la angustia; su poesía asume la expresión del existencialismo como un camino posible hacia la felicidad. (Fuente: “Edición extraordinaria, antología general de la poesía en La Libertad 1918-2018”. p.36. Medina B., FEM 2018).

Leer artículo completo en diariocorreo.pe →