La información que manejaban los agentes de inteligencia antinarcóticos era clara: el cabecilla de una organización criminal preparaba el envío de 700 kilos de cocaína con destino al Mundial de fútbol, específicamente hacia Estados Unidos o México, dos de las sedes de la competencia deportiva. El hombre era colombiano y su parecido físico con “Palpatine”, el malvado personaje de la saga ‘Star Wars’, facilitó su identificación mediante videovigilancia. Se trata de Arcesio Trujillo, un sexagenario con un extenso prontuario por narcotráfico en los archivos policiales de Colombia.
El modus operandi de “Palpatine” evocó en los agentes de la División de Investigaciones Especiales (Divinesp) de la Dirección Antidrogas (Dirandro) la forma de actuar de los cárteles de Medellín y Cali durante los años 80 y 90, cuando dominaban el Alto Huallaga. En aquella época, esos grupos compraban pasta básica a las llamadas “firmas” peruanas, monopolizaban la producción de cocaína en sus propios laboratorios y controlaban las redes de envío al exterior. “Palpatine” replicó ese esquema con el respaldo de narcotraficantes peruanos de llamativos prontuarios.
Tras trabajar para los narcos de su país y para las FARC, Arcesio Trujillo ingresó por primera vez al Perú en 2006 y fue escalando hasta convertirse en el capo apodado “Palpatine”. Aprovechando el crecimiento de los cultivos de hoja de coca en Amazonas y la escasa presencia de fuerzas antidrogas en la zona, instaló un laboratorio de cocaína en el centro poblado de Chicais, distrito de Imaza, en Bagua (Amazonas). Desde allí, compraba pasta básica a los productores de las localidades aledañas, asegurándose el abastecimiento de la materia prima para procesar la droga.
Arcesio Trujillo, alias ‘Palpatine’, nació el 18 de junio de 1959 en Ibagué, Tolima (Colombia). Con 67 años, acumuló más de tres décadas como ayudante en laboratorios clandestinos de las FARC, según fuentes antinarcóticos colombianas. Su experiencia lo llevó a poner la mira en la región Amazonas, que entre 2023 y 2024 registró un aumento del 44,6% en cultivos de hoja de coca, según el último informe de 2025. Allí encontró el terreno ideal para independizarse. “Es un veterano en la producción y exportación de cocaína. Y en Amazonas encontró el terreno propicio para dirigir su propia organización. No dependía de los proveedores del Vraem o del Ucayali. Eligió Amazonas también por razones logísticas, por su cercanía a los puertos del norte del país”, señalaron las fuentes.
‘Palpatine’ no era un desconocido en Perú. “Ha venido varias veces para coordinar la producción y compra de droga. Llegaba como operador de las mafias colombianas. Hasta que se independizó”, indicaron. El registro migratorio confirma que ingresó al país con esa identidad el 4 de diciembre de 2006. Desde entonces, ha entrado y salido 23 veces, lo que evidenció su intensa actividad en el narcotráfico. En los últimos dos años, incrementó sus visitas: “Señal de que estaba preparando algo grande. Y, efectivamente, así fue, como luego comprobaríamos”, dijo otra fuente antinarcóticos.
En 2024, ‘Palpatine’ ingresó a Perú en seis ocasiones; en 2025, siete. Este año cruzó la frontera dos veces: el 13 y el 27 de marzo. Las interceptaciones telefónicas judiciales confirmaron que el capo se dedicaba al acopio de un importante cargamento de cocaína con fines de exportación. Las fuentes no descartaron que estuviera respondiendo a un pedido para enviar la droga a Estados Unidos o México, sedes del Mundial de fútbol. Todo apuntaba a que preparaba 700 kg de cocaína para el evento deportivo.
El 12 de mayo de este año, a las 6:30 a. m., agentes de la Divinesp, junto al fiscal antidrogas de Piura, José Montero Zapata, ejecutaron un megaoperativo en Amazonas, Chiclayo y Lima. En ese momento, Arcesio Trujillo, alias “Palpatine”, dormía con su pareja colombiana en el hotel Mochiks, en el centro de Chiclayo. La intervención se produjo cuando los detectives comprobaron que el narco colombiano se disponía a trasladar el alijo de droga. Según fuentes fiscales, Trujillo estaba en la fase de traslado del cargamento de cocaína desde Bagua hacia Piura, donde otros miembros de la organización lo esperaban para entregar la mercancía en altamar, donde sería recogida por un navío de gran calado.
Las fuentes indicaron que “se le escucha al colombiano reclamar a sus socios que tienen que apurar la elaboración de la droga, porque tienen un pedido que cumplir. Les indicaba que solo habían llegado a los 400 kilos y necesitaban 300 kilos en total”. A pesar de la urgencia, “Palpatine” consiguió el objetivo: su laboratorio en Bagua logró producir los 700 kilos de cocaína que, supuestamente, irían al Mundial de fútbol. “La concentración de multitudes, como en el evento futbolístico, implica el aumento del consumo. Tiene lógica, porque en otras ocasiones se han intervenido cargamentos de droga con destino a ciudades que son sedes del mundial de fútbol”, añadieron las fuentes.
Con quien hablaba frecuentemente “Palpatine” era con el peruano Duberlí Rufasto Vargas, de 46 años, conocido como “Chotano”. Este era el encargado de las coordinaciones con otras organizaciones criminales para el transporte y la venta de la droga, así como de la adquisición de insumos químicos y el financiamiento de los sembríos de hoja de coca en Amazonas. Todo estaba listo para despachar la cocaína al cliente mundialista.
Poco o nada se ha sabido de este caso, pero confirma que las mafias colombianas han regresado con fuerza al mercado peruano del narcotráfico.
El 12 de mayo de 2026, agentes de la Dirandro y efectivos de Los Sinchis de Mazamari de la Policía Nacional asaltaron el laboratorio de “Palpatine” en Imaza, Amazonas, en una operación helitransportada. Allí hallaron 700 kilos de cocaína que el capo colombiano había preparado para el Mundial de fútbol. Sus principales clientes eran compatriotas suyos, y sin que supiera que estaba bajo vigilancia, su socio Duberlí Rufasto Vargas, conocido como “Chotano”, sostuvo un encuentro con dos narcotraficantes colombianos en el café Pancho Fierro, en pleno centro de Lima. Tras dos horas de conversación, los extranjeros le entregaron US$2 millones en efectivo camuflados en una mochila por la compra de la droga. Según fuentes, la cocaína bien podría haber sido despachada a los aficionados del Mundial, si es que “Palpatine” conseguía burlar a la policía antidrogas. Pero no fue así: ahora ve los partidos de su selección nacional desde una celda penitenciaria. Un antecedente similar ocurrió en 1982, cuando el colombiano Waldo Vargas Arias, alias “El Ministro”, fue detenido en el aeropuerto Jorge Chávez al intentar trasladar droga al Mundial de fútbol de Barcelona. En ese entonces, Vladimiro Montesinos, entonces abogado de narcos, logró su excarcelación y fuga, y Vargas luego se sumó al cártel de Cali.
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