El 20 de agosto, el gran Rubén Blades se presentará en el Arena Park de San Miguel como parte de su gira ‘Fotografías’, un recorrido por sus temas más emblemáticos. A sus 77 años y con más de medio siglo de carrera, el artista panameño —considerado uno de los salseros vivos más importantes de la historia— reflexionó sobre su legado en una reciente entrevista con un medio local: “Soy muy consciente de que tengo más pasado que futuro”.
Sus canciones, como ‘Pedro Navaja’, ‘Pablo pueblo’ o ‘El padre Antonio y su monaguillo Andrés’, son historias trepidantes que cautivan y atrapan. Quizá por eso era admirado por el mismísimo Gabriel García Márquez, con quien forjó una amistad inquebrantable. Durante un conversatorio en 2015, en Medellín, en el marco del Festival Gabriel García Márquez —a pocos meses del fallecimiento del autor de ‘Cien años de soledad’—, el músico recordó el primer encuentro con el escritor, un momento marcado por la parquedad y la sobriedad.
Blades relató que un conocido insistía en presentarle a Gabo antes de que este ganara el Nobel. “Este señor, que quería congraciarse conmigo, me decía: ‘Yo conozco a Gabriel García Márquez’. Yo sabía quién era porque había leído sus cosas, ‘La hojarasca’, ‘La mala hora’”, contó. “Un día llegué al estudio y el tipo estaba allí. Me dijo: ‘Mira, aquí te tengo a Gabriel. Lo vamos a llamar a tal hora. Él está en París’. Pensaba que, como dicen los colombianos, ‘me estaba mamando gallo’ (tomando el pelo). Me trajo el teléfono y dijo: ‘Gabriel está del otro lado’”, recordó el salsero.
El panameño recordó que aquella primera llamada telefónica fue “parca, distante, fría”, y el público estalló en risas mientras él la relataba. “-¿Aló? -¿Aló? -Este es Rubén. -Este es Gabo. -Qué bien. -Igual. -¿Y cómo está? -Bastante bien. ¿Cómo estás tú? -Bueno, aquí… bastante bien. Y en esa vaina nos quedamos. Fue la conversación más monosilábica y corta del mundo”, contó Blades, sin imaginar entonces que ese breve intercambio sería la chispa de una amistad que se extendió por décadas y solo terminó con la muerte del autor de ‘El amor en los tiempos del cólera’. García Márquez nunca escatimó elogios hacia el músico. En una columna de 1982, el colombiano escribió: “Nada me hubiera gustado en este mundo como haber podido escribir la historia hermosa y terrible de Pedro Navaja”. Y esa canción, de 7:25 minutos, es sin duda la más popular de Rubén Blades, la que lo catapultó al estrellato y lo hizo mundialmente conocido. La historia de los últimos minutos de vida de un faite y una prostituta se convirtió en un himno de la salsa que los bravos de las esquinas gozan hasta el llanto. Incluso fue llevada a la pantalla grande, protagonizada por el galán del momento, Andrés García. Esa misma tarde de 2015 en Medellín, el cantante narró cómo ‘retó’ al novelista a escribir un cuento y cantarlo. Sorprendido, el colombiano le dijo que eso era imposible, que no se podía hacer un arreglo musical a tan descabellada propuesta. Así nació el tema ‘GDBD’ (Gente despertando bajo dictaduras), la historia de un policía que se alista para salir a realizar sus labores. También evocó aquella vez que hizo escuchar al Nobel uno de sus temas más divertidos. “La canción se llamaba ‘Tú te lo pipí’ y Gabo rio hasta desaparecer los cachetes”, contó Blades.El escritor propuso cambiarle el nombre y bautizarlo como ‘El tartamudo’, apelativo que conserva hasta hoy. Los homenajes de Blades a García Márquez han sido constantes. En 1987, el panameño concretó un proyecto que lo ilusionaba: la producción del disco ‘Agua de luna’, donde en clave de salsa interpreta los primeros cuentos de Gabo. Aunque la crítica ‘especializada’ arremetió contra él, Blades recibió el respaldo inquebrantable del nobel. De ese álbum rescato el hermoso tema ‘Ojos de perro azul’.
Meses después de aquel conversatorio, en Lima, la renovada Feria del Hogar (Chorrillos) tuvo como Gran Estelar a Rubén Blades. A mitad de su recital, se detuvo para homenajear a su entrañable amigo. Entre lágrimas, con la voz resquebrajada y la añoranza de aquellos años en que ambos eran compinches, entonó la hermosa canción ‘Ojos de perro azul’. Esa noche, frente al escenario, bajo una llovizna tímida limeña, comprendí que la verdadera amistad, la sincera, atraviesa las barreras del tiempo y el espacio. Blades no solo es un cantante, sino un retratista de la reciente historia latinoamericana. Apago el televisor.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta