El vigilante Hernán Gil, de 43 años, quien fue rescatado tras permanecer ocho días sepultado bajo los escombros por el doble terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio, hizo este sábado un llamado a los equipos de rescate para que continúen con su labor. “A los rescatistas que están en esa gran labor que están haciendo, que no desmayen, (…) que sigan buscando, porque sé que hay personas que, de verdad, a esta hora, pueden estar necesitando su ayuda”, declaró en una entrevista con el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).

Gil, hospitalizado en Caracas, fue rescatado la mañana del jueves tras una operación de salvamento que duró casi 72 horas. El edificio donde trabajaba como vigilante desde hacía un año y medio se desplomó en el estado costero de La Guaira (norte), la zona más devastada por los sismos del 24 de junio. Su rescate fue seguido con gran atención por medios de todo el mundo.

El sobreviviente también pidió a los familiares de las personas que aún están sepultadas que “mantengan las esperanzas”. Durante la entrevista, contó que se aferró a su fe en Dios mientras estuvo bajo las ruinas, y que también pensaba en su familia. “Sé que hay personas que, a esta hora, pueden estar necesitando su ayuda”, insistió, dirigiéndose a los rescatistas para que no desmayen en la búsqueda de quienes, como él, están “aferrados a la vida” incluso diez días después de los devastadores sismos.

Los médicos informaron que Hernán Gil se encontraba completamente sano, aunque una tomografía realizada el jueves reveló una luxación de clavícula izquierda, pequeñas bandas de atelectasia, hematoma subgaleal parietal izquierdo y leve sinusitis inflamatoria etmoidal y frontal. Gil había quedado atrapado en la garita de vigilancia del edificio en Catia La Mar, La Guaira. El rescate comenzó a las 10:00 hora local (14:00 GMT) del lunes, y desde entonces un equipo de 100 rescatistas de Chile, Estados Unidos, Portugal, Costa Rica y El Salvador mantuvo comunicación constante con él, hidratándolo y suministrándole medicación. Mientras tanto, los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 dejaron al menos 2.954 muertos y 16.592 heridos, además de 16.309 personas sin vivienda, según el balance oficial del sábado. Algunos grupos de rescatistas internacionales, que ascendían a 3.000 el jueves según la ONU, ya han abandonado el país al disminuir la probabilidad de hallar sobrevivientes.

Leer artículo completo en diariocorreo.pe →