En un ambiente de profunda división social, descontento ciudadano y una ola de calor que afectó a millones de personas, se desarrollaron las celebraciones del 4 de julio en Estados Unidos. En ese contexto, el presidente Donald Trump eligió el emblemático Monte Rushmore, en Dakota del Sur, como escenario para un discurso político marcado por la confrontación y la advertencia sobre una supuesta amenaza interna.

Frente a los rostros esculpidos de George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt, el mandatario llamó a los estadounidenses a proteger las libertades fundacionales del país. “Nos encontramos bajo el monumento a estos héroes… y nos comprometemos nuevamente a ser una nación tan grande, audaz, noble y grandiosa como estos gigantes estadounidenses”, declaró, según lo recogido durante el evento.

Sin embargo, el tono del mensaje estuvo dominado por la confrontación política. El republicano aseguró que el país enfrenta un “resurgimiento de la amenaza comunista”, una narrativa que en las últimas semanas ha vinculado con el avance de sectores progresistas dentro del Partido Demócrata. “No vamos a permitir que esto suceda”, advirtió, extendiendo su crítica también a los inmigrantes, a quienes atribuyó la adopción de ideas contrarias a la “forma de vida estadounidense”.

En esa línea, Trump afirmó que la respuesta política debía ser contundente. “Los expulsaremos rápidamente y continuaremos construyendo nuestro país para que sea más grande, mejor y más fuerte que nunca. ¡Estados Unidos jamás será un país comunista!”, sostuvo. El discurso reavivó el anticomunismo como eje de su campaña, en un 4 de julio que evidenció las fracturas políticas y sociales del país.

Trump instó a proteger las libertades fundamentales, advirtiendo sobre la amenaza que, según él, representan los sectores progresistas del Partido Demócrata. Foto: AFP. El discurso de Trump en el Monte Rushmore se dio en un clima político tenso, marcado por recientes victorias de candidatos progresistas en elecciones primarias en ciudades como Nueva York y en estados como Colorado, Kentucky, Ohio, Pensilvania y Texas. Estos resultados han intensificado el debate dentro del Partido Republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato. Para Trump, representan “la mayor amenaza para nuestro país desde su fundación”, una postura amplificada por sectores republicanos que buscan capitalizar el impulso electoral de la oposición de izquierda. El contexto también estuvo atravesado por factores externos. Estados Unidos celebra su 250.º aniversario en medio de una fuerte ola de calor que ha afectado a 160 millones de personas, obligando incluso a cancelar eventos tradicionales como el desfile del Día de la Independencia en Washington, según reportes de organizadores locales. Las celebraciones del 4 de julio llegan este año en un país profundamente dividido. Encuestas recientes, como la de la Universidad de Quinnipiac, indican que el 61% de los estadounidenses considera que el país no está cumpliendo con los ideales de la Declaración de Independencia, lo que refleja un malestar social persistente. lr.pe

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