El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamó ayer, 3 de julio, los resultados de la Segunda Elección Presidencial (SEP) 2026. La terna ganadora, integrada por Keiko Fujimori como presidenta, Luis Galarreta como primer vicepresidente y Miki Torres como segundo vicepresidente, gobernará el país durante el periodo 2026-2031. Sin embargo, el proceso electoral vuelve a generar críticas por su prolongada duración.

La segunda vuelta se realizó el 7 de junio, pero el conteo de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) recién cerró el 29 de ese mes. La proclamación del JNE ocurrió ayer, 3 de julio, y las credenciales no se entregarán hasta el 15. El juramento ante el Congreso está programado para el 28 de julio. Esto significa que hay 51 días, casi dos meses, entre el voto ciudadano y la transferencia real del poder.

El JNE argumenta que estos plazos existen para garantizar el proceso electoral. "Tiene razón, pero el argumento no alcanza para justificar un cronograma que le regala tiempo a quienes quieren sembrar dudas", se señala. En 2021 ocurrió lo mismo: las semanas de incertidumbre y una proclamación tardía fueron combustible para que el fujimorismo, perdedor entonces, cuestionara los resultados. Hoy el rol se invirtió, pero la lección no se aprendió.

La urgencia de modernizar el proceso electoral es evidente. Colombia, por ejemplo, tuvo su segunda vuelta el 21 de junio y, tres días después, el 24 de junio, ya había proclamado a su nuevo presidente, mientras el Perú seguía contando votos. "Esto es algo que no se puede obviar", concluye la reflexión.

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