Hace 32 años que escribo columnas y siempre lo he repetido: los que son buenos lo demuestran a los 15, 16 o 17 años, y hay que lanzarlos al ruedo. Pero con criterio, para no marearlos ni traumarlos. Muchos entrenadores me dan la razón, como Flick o el ‘Vasco’ Aguirre en este Mundial.
El caso del mexicano Gilberto Mora, de 17 añitos, es el ejemplo perfecto. En los dieciseisavos de final ante Ecuador, se tomó un jugo de naranja. Pacho, Ordóñez y Caicedo —tres morenos de musculatura y tamaño respetable— solo le tomaron foto. Conchudo al mango. Eso pasa cuando tienes calidad, partidos encima y la confianza de tu técnico y compañeros.
Antiguamente en el Perú, en los 60, 70 y 80, debutaba gente peloteraza que ni siquiera terminaba la secundaria ni tenía Libreta Electoral de tres cuerpos. No había VAR y la patada más baja era en el cuello, con chimpunes de plantilla de madera. En ese lapso, clasificamos a tres Copas del Mundo: México 70, Argentina 78 y España 82. Sí, señores.
Hoy estamos 30 años atrasados. Apunten: Cabo Verde tiene 530 mil habitantes y Curazao 158 mil. Y están participando de la máxima fiesta del planeta. El país africano enfrentará mañana a Argentina y la isla puso colorido a las tribunas. Las dos selecciones nos ganan. Nosotros no podemos armar un grupo de 26 jugadores competitivos en la absoluta. Ni siquiera llegamos a 11. Y solo encontramos mocosos que dan vergüenza en los campeonatos de menores a nivel internacional.
¿Y por qué? Aquí reina la viveza, la pendejada, las monedas, el poder. Los clubes se hacen los tuertos con las inferiores y la Federación es un chiste. No invierten ni mela. Las categorías están llenas de padres que pagan para que sus hijos jueguen. O los empresarios se imponen para que coloquen a sus patrocinados. Y el primer equipo solo lo integran viejos estafadores, desconocidos del extranjero y cojos. Lo de Rusia 2018 fue un milagro de Dios con los puntos de mesa. Así es.
“Los de mi barrio son cargosotes y saben cómo me hacen volar”, suelta el ‘Bombardero’ refiriéndose a los audios que le llegan al grupo de WhatsApp. “Me mandan audios en el grupo de wasap porque no les paro balón cuando me timbran o mensajean: ‘Oe, Bombardero, ojalá tu Pulguita siga haciendo goles porque solo le ha tocado pura torreja. Deja de endiosarlo’”. El comentarista se muestra incrédulo ante esas críticas: “Increíble cómo opinan estos ciegos que buscan el debate donde no hay. Como si anotar fuese tan sencillo”. Defiende los seis tantos del ‘Pulguita’ calificándolos de “joyitas” —tiro libre, fuera del área, colocadita y gambetitas incluidas— y sentencia: “Chicos, resígnense, es el mejor de la historia. Algo más, lleva 6 goles y tranquilamente puede acabar con 10 o más en esta Copa a sus 39 años. A su ma’re... Me voy, soy fuga”.
En contraste, todos alucinan con la Francia de Deschamps y ya la visualizan en la final. “No puedo negar que tiene un ataque mortal, pero de mediacancha para atrás son una gelatina y de sobre”. Reconoce que el ‘Gallo’ es letal y efectivo por la velocidad de Dembélé, Mbappé, Barcola, Olise y Doué, “quienes definen como en el patio de su casa o la pista de su barrio”, pero advierte que ese poderío ha sido frente a “equipos de taco 5”. “Frente a España, Brasil, Argentina, Portugal no alineará un once tan ofensivo. Y allí si no se cubren se van de pepa. Una cosa es Messi, Vinicius, Lamine y Cristiano y otra los que no tienen tanta nombrada”. Además, insta a analizar los mediocampos de esos combinados: “Es para no regalarse. Todo lo que brilla no es oro. A partir de los cuartos veremos los verdaderos candidatos. Rexuxa...”
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