Fabio Isaac Bravo Acosta, un niño venezolano de 9 años que reside en Perú desde pequeño, obtuvo la medalla de oro en la Ronda Global de las Olimpiadas Matemáticas Copernicus, celebrada en Singapur. El menor representó al país sudamericano en la competencia internacional y alcanzó uno de los máximos galardones del certamen tras medirse con escolares de alto nivel académico de naciones como Japón y Rusia.
El logro de Fabio es fruto de un proceso de preparación académica que le permitió avanzar desde las fases clasificatorias hasta la final mundial. Su participación se concretó luego de destacar en competencias previas organizadas por Copernicus, consolidando una trayectoria que suma reconocimientos en el ámbito de las matemáticas.
El trayecto del pequeño genio hasta Singapur no fue sencillo. Según relató en sus redes sociales, el viaje demandó más de 30 horas de vuelo e incluyó escalas en tres países: Colombia, Francia y España. Además, enfrentó algunos inconvenientes durante el recorrido y, en ciertos momentos, temió no llegar a tiempo al evento internacional. A pesar de ello, mantuvo su concentración y logró destacar entre competidores de alto nivel, obteniendo la medalla de oro para el Perú.
Fabio Isaac Bravo Acosta, quien forma parte de la delegación peruana que participó en la competencia internacional de Matemáticas, demostró que la perseverancia y el talento pueden superar las adversidades. Su historia inspira a muchos jóvenes que sueñan con alcanzar grandes metas en el ámbito académico.
Con un coeficiente intelectual de 146, Fabio Bravo ha demostrado desde muy pequeño una curiosidad inusual por la geografía, la química y el aprendizaje autodidacta del inglés. A su medalla de oro en Singapur se suma una trayectoria previa de éxitos: ya había obtenido la medalla de plata en una competencia internacional de matemáticas en Nueva York, logro que le permitió clasificar a la ronda mundial. Su talento no es solo académico; en la natación, disciplina que practica con rigor, acumula 27 medallas de oro.
Justo cuando se encontraba en la etapa decisiva del torneo, llegó la devastadora noticia de los terremotos registrados en Venezuela. Pese a la difícil coyuntura, el menor afirmó haber mantenido la concentración para afrontar la prueba final y destacó el alto nivel de los competidores de otras delegaciones. “El ánimo estaba bajo, pero también vi muchas personas ayudando y recordándome que Dios nos escucha, así que rezando por tantos que lo necesitan fui al examen final. No fue fácil”, se lee. Tras este resultado, logró ocupar el primer puesto, llevando no solo la bandera del Perú a lo más alto del podio, sino también sus raíces venezolanas.
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