La Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) amplió su Catálogo de Esquemas de Alto Riesgo Fiscal al incorporar 11 nuevas estructuras que podrían ser objeto de una revisión más exhaustiva durante una fiscalización. Con esta actualización, el documento pasó de 24 a 35 esquemas considerados de alta complejidad, todos vinculados a operaciones empresariales que podrían ser evaluadas si existen indicios de elusión tributaria u otras formas de incumplimiento.
Carlos Rojas, intendente nacional de Estrategias y Riesgos de la Sunat, explicó que el catálogo es una herramienta de predictibilidad para los contribuyentes, ya que les permite conocer con anticipación cómo la entidad analiza determinadas operaciones complejas que podrían generar contingencias tributarias. “La finalidad es que el contribuyente pueda revisar sus propias operaciones y evaluar si estas se encuentran correctamente sustentadas antes de una eventual fiscalización”, sostuvo.
El funcionario recordó que el primer catálogo se publicó en 2020 con solo cinco esquemas. Dos años después se sumaron 12 nuevos casos y en 2024 el documento llegó a 24 estructuras. Con la actualización de este año, el catálogo alcanza 35 esquemas de alto riesgo fiscal. La cuarta versión incorpora 11 nuevas estructuras relacionadas con operaciones de financiamiento, reorganizaciones empresariales, compraventa de acciones, contratos asociativos, arrendamientos financieros, transferencias de inmuebles y operaciones entre empresas vinculadas.
Rojas indicó que la publicación de este tipo de catálogos responde a una práctica internacional que ya aplican administraciones tributarias de países como Chile, Ecuador y el Reino Unido. Explicó que, tradicionalmente, las administraciones tributarias daban a conocer su posición solo al iniciar una fiscalización o emitir una resolución, pero la tendencia actual apunta a transparentar previamente las operaciones que consideran riesgosas para brindar mayor certeza jurídica a los contribuyentes.
Empresas vinculadas bajo la lupa
Uno de los nuevos casos de alto riesgo fiscal que la Sunat ha puesto bajo la mira es la construcción de un campus universitario a través de una empresa vinculada. Según explicó Rojas, el esquema inicia cuando una universidad crea una nueva empresa con un capital reducido para comprar terrenos y ejecutar un proyecto inmobiliario. Aunque formalmente esa empresa figura como dueña del proyecto y obtiene el crédito bancario, es la universidad la que negocia con el banco, supervisa la construcción, gestiona los pagos y, finalmente, usa el inmueble.
La administración tributaria advierte que la empresa creada carece de recursos propios, personal, experiencia y capacidad técnica para desarrollar el proyecto, lo que podría evidenciar una falta de sustancia económica. El efecto tributario identificado es que la universidad termina deduciendo pagos por arrendamiento o usufructo superiores a los que habría registrado si hubiera construido directamente el campus y depreciado la inversión, reduciendo así la base sobre la que calcula el Impuesto a la Renta.
Rojas aclaró que la existencia de un esquema similar no implica automáticamente que haya elusión tributaria. “El catálogo no sirve para aplicarlo directamente a una fiscalización. Lo que hace es mostrar elementos que ameritan una evaluación más profunda”, precisó. Como referencia, indicó que la Sunat identificó que, durante los últimos tres ejercicios, alrededor de 1,788 contribuyentes registraron aproximadamente S/ 4,500 millones en gastos por arrendamientos entre empresas vinculadas. Ello, precisó, no significa que todas esas operaciones sean irregulares, sino que constituyen un universo que podría ser evaluado mediante modelos de riesgo.
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El detalle de cada uno de los nuevos esquemas se muestra en el siguiente gráfico:
Cooperativas y créditos comerciales
Un nuevo esquema bajo la lupa de la Sunat utiliza cooperativas de ahorro y crédito para canalizar ingresos de líneas de crédito comerciales. En el ejemplo presentado, una cadena de tiendas por departamento crea una cooperativa vinculada e inscribe como socios a sus clientes, quienes ignoran esa condición y siguen pagando directamente a la empresa. No obstante, los intereses generados por los créditos no son registrados por la firma que otorgó el financiamiento, sino por la cooperativa, cuyos ingresos están exonerados del Impuesto a la Renta y del IGV. Según la administración tributaria, el objetivo sería trasladar rentas desde una empresa gravada hacia otra con beneficios tributarios, reduciendo así la carga fiscal del grupo empresarial.
Elusión vs. evasión. Consultado sobre las diferencias, el funcionario señaló que la evasión implica el incumplimiento directo de una obligación tributaria, mientras que la elusión aprovecha estructuras jurídicas o vacíos legales para obtener un beneficio contrario al propósito de la norma. Precisó que ambos tipos de conductas pueden derivar en reparos tributarios, determinación de deuda y sanciones dentro de un procedimiento de fiscalización.
Cómo utilizará la Sunat el nuevo catálogo
Rojas explicó que todos los esquemas del catálogo parten del análisis de casos reales detectados por la Sunat, pero se presentan como caracterizaciones generales sin identificar empresas específicas debido a la reserva tributaria. Agregó que algunos casos ya fueron evaluados por el comité encargado de analizar la aplicación de la Norma XVI del Código Tributario, aunque evitó precisar cuántos procedimientos concluyeron o qué empresas estuvieron involucradas.
Rojas precisó que la identificación de un patrón de riesgo no implica el inicio automático de una fiscalización. La Sunat aplica modelos de análisis para escoger los casos que ameritan un tratamiento particular. Según el nivel de riesgo detectado, la entidad puede ejecutar acciones preventivas —como notificar al contribuyente para que revise una operación específica— o iniciar procedimientos de control cuando se cuente con más elementos de análisis. En ese marco, el funcionario resaltó que en 2025 la Sunat efectuó 181,184 acciones de control, que incluyeron auditorías definitivas y parciales, fiscalizaciones parciales electrónicas y acciones inductivas, todas orientadas a verificar el correcto cumplimiento de las obligaciones tributarias. De ese total, 9,447 fueron fiscalizaciones determinativas, procedimientos dirigidos a comprobar y definir el pago correcto de los tributos, lo que representó un incremento del 22% respecto a 2024. Rojas añadió que el catálogo es una herramienta adicional dentro del modelo de gestión de riesgos de la administración tributaria. A partir de la información obtenida mediante declaraciones, reportes informativos y otros mecanismos de análisis, la Sunat identifica patrones que podrían necesitar una revisión más profunda. Esto puede traducirse en acciones preventivas o, si corresponde, en procesos de fiscalización más exhaustivos.
Abogado especialista encargado de Enfoque Legal en Diario Gestión - Actualmente, ocupa la posición de analista legal en el área de Economía en el Diario Gestión.
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