Con el objetivo de enfrentar la roya amarilla, la enfermedad más devastadora del cultivo de café, el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) identificó genotipos tolerantes a esta plaga. A través de una investigación que evaluó la conducción agronómica, el comportamiento fitosanitario y parámetros biométricos de diversos materiales, la entidad analizó su adaptabilidad, estabilidad y resistencia en tres altitudes estratégicas: 994.18, 1,247.5 y 1,600 metros sobre el nivel del mar.

De la colección de germoplasma de café del INIA surgieron dos genotipos promisorios denominados INIA-46 e INIA-53. Ambos demostraron una destacada tolerancia a la roya amarilla, buen rendimiento productivo y una alta calidad de taza, superando los 83 puntos en la escala de la Asociación de Cafés Especiales (SCA). Este puntaje los posiciona como materiales con alto potencial para el mercado de cafés especiales, un segmento de creciente valor en el sector cafetalero peruano.

En una siguiente etapa, el INIA planifica implementar una metodología de selección participativa a mayor escala con estos dos genotipos. La iniciativa involucrará directamente a productores líderes de zonas cafetaleras, con el fin de asegurar que el material genético desarrollado responda efectivamente a las necesidades productivas, ambientales y de mercado de la caficultura nacional.

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En una siguiente etapa, el INIA viene planificando la implementación de una metodología de selección participativa a mayor escala. Foto: INIA

En el marco de la Campaña Perú 2M: Conoce la Fertilidad de tu Suelo 2025, el INIA procesó 39,596 muestras de suelos en los Laboratorios de Suelos, Aguas y Foliares de las Estaciones Experimentales Agrarias (EEA) de Pichanaki y Santa Ana, en Junín, beneficiando a más de 30 mil productores agropecuarios. Paralelamente, el presidente ejecutivo del INIA, Jorge Ganoza Roncal, destacó que “este enfoque participativo es fundamental” para el desarrollo de nuevas variedades de café. “Buscamos asegurar que las futuras variedades que desarrollemos respondan no solo a la resistencia a enfermedades, sino también a las demandas productivas, ambientales y de mercado específicas de la caficultura peruana. La voz y experiencia del agricultor son insustituibles en este proceso”, explicó. El INIA planifica implementar una metodología de selección participativa a mayor escala, buscando que las variedades futuras integren tanto la resistencia a la roya amarilla como las exigencias del mercado y el entorno.

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