El congresista electo de Juntos por el Perú (JP), Julián Pérez Mallqui, más conocido como “Cheldo” en el VRAEM, enfrenta una condena por atropellar a una madre y su hija, pero se niega a pagar la reparación civil impuesta por el Poder Judicial. Así lo reveló el dominical Panorama, que retrató a este dirigente cocalero, uno de los más influyentes del país, quien hoy sale libre para recoger su credencial como diputado.
El accidente ocurrió el 9 de febrero de 2024 en Pichari, provincia de La Convención, departamento del Cusco. Según el acta policial, vecinos alertaron que una persona a bordo de una camioneta había atropellado a una menor de edad. Tras prestarle primeros auxilios, la trasladó al centro de salud Pichari, donde ingresó por emergencia. Sin embargo, “el vehículo se dio a la fuga al notar la presencia policial, siendo este perseguido por la unidad policial, haciendo caso omiso a las señales auditivas”. Al intervenir al conductor, “se evidenció signos de ebriedad (…) Asimismo, tratando de faltar el respeto a la autoridad policial con palabras denigrantes y desafiantes”.
Vilma Palomino, madre de la niña, recuerda poco y sufre las consecuencias. “De la nada apareció la camioneta; no recuerdo más, no sé cómo llegué al hospital y mi hija ya estaba en el hospital en coma”, relató. Pese a la condena, Pérez Mallqui se resiste a cumplir con la reparación civil. “¿Me ves millonario?”, habría dicho, según fuentes cercanas al caso, evidenciando su negativa a resarcir el daño causado a las víctimas.
“Cheldo”, el electo diputado de Juntos por el Perú (JP) sentenciado por atropellar a una madre y su hija, se niega a pagar la reparación civil de 350 mil soles. “¿Me ves millonario? Creo que se están ensañando en esto, es indignante”, protestó Pérez Mallqui, quien considera injusta la medida impuesta por el Poder Judicial. Aunque ya purgó un año de prisión, la reparación sigue siendo exigida, pero él la rechaza.
Pérez Mallqui asegura que lo ocurrido no fue un atropello en estado de ebriedad, sino un “choque”. “Fortuitamente, con el celular se me trabó; yo me iba a ir contra la pared. Había una piedra y la señora venía por la pista. Y no fue un atropello, fue un choque”, explicó. Además, negó haber estado ebrio y acusó a la Policía de distorsionar los hechos. Atribuyó la versión del acta policial a su mala relación con la institución por defender a los agricultores cocaleros: “Todo el mundo en el VRAEM sabe que mi amistad con la Policía no es nada cordial, por defender a los hermanos agricultores”.
Mientras tanto, la hija de Vilma convive con secuelas graves: epilepsia, convulsiones, fracturas, fierros en la espalda y episodios de pérdida de memoria. “Hay momentos en que se olvida de qué está diciendo. Es lo que más me duele, no hay justicia, no hay nada”, confesó Vilma entre lágrimas, quien exige justicia. Sobre el futuro, es pesimista: “No creo que haya justicia ahora que es diputado. Tiene mucho poder”.
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