Durante más de 180 años, los fósiles de una extraña forma de vida han desconcertado a los científicos. Ahora, un estudio publicado en la revista Science Advances plantea que el organismo, llamado Prototaxites, podría representar una rama evolutiva perdida que no encaja en ninguno de los reinos conocidos. Las nuevas evidencias sugieren que no era ni planta, ni animal, ni hongo, sino un linaje completamente desconocido, hoy extinto, del árbol de la vida.
Los expertos consideraron en un inicio que era algún tipo de hongo, pero en realidad pertenecería a una rama desconocida de la biología. Tenía forma de tronco cilíndrico, podía alcanzar hasta ocho metros de altura y cerca de un metro de ancho, con un aspecto de enormes columnas sin ramas, similares a troncos desnudos que emergían del suelo. Dominó los paisajes terrestres cuando las plantas apenas comenzaban a colonizar la tierra firme, y durante décadas fue considerado el primer organismo gigante que logró establecerse en ambientes terrestres.
Este organismo vivió entre 420 y 375 millones de años, durante el período Devónico. Las especies más grandes de Prototaxites alcanzaban hasta ocho metros de altura. Su fósil fue descubierto en Rhynie, Aberdeenshire, Escocia.
Fósil de Prototaxites, que fue descubierto en Aberdeenshire, Escocia. Foto: Neil Hanna
Los científicos descubrieron que el interior del organismo estaba formado por una red de tubos, lo que inicialmente recuerda a la estructura de los hongos modernos. Pero, al observarlos con mayor profundidad, notaron algo inesperado: esos tubos se ramificaban y reconectaban de formas que no existen en ningún grupo de hongos conocido. El nuevo estudio se centró en una especie llamada Prototaxites taiti, hallada en el famoso yacimiento de Rhynie chert, en Escocia. Aunque esta especie era mucho más pequeña que otras (medía solo unos centímetros), su nivel de preservación permitió analizar su estructura interna con gran detalle. El primer fósil fue descrito en 1843, pero desde entonces su verdadera naturaleza ha sido objeto de debate. A lo largo del tiempo, los investigadores propusieron distintas hipótesis sobre si se trataba de una planta primitiva, un alga gigante o un hongo colosal. En 2007, análisis químicos de fósiles de Prototaxites sugerían que probablemente se trataba de un hongo antiguo de gran tamaño. Sin embargo, la nueva investigación cuestiona seriamente esa conclusión. "Informamos que los fósiles de Prototaxites taiti del sílex de Rhynie, de 407 millones de años de antigüedad, eran químicamente distintos de los hongos contemporáneos y estructuralmente distintos de todos los hongos conocidos", escribieron los investigadores en el estudio. "Este hallazgo pone en duda la afinidad fúngica de Prototaxites y sugiere que este enigmático organismo se asigna mejor a un linaje eucariota completamente extinto".
Reconstrucción que muestra cómo podría haber sido el paleoambiente del Rhynie Chert hace más de 400 millones de años. Foto: Matt Humpage
Los análisis químicos revelaron otra diferencia clave. Mientras que los hongos verdaderos del mismo yacimiento contienen quitina en sus paredes celulares, los fósiles de Prototaxites no mostraron rastro de esa sustancia. En su lugar, presentaban compuestos similares a la lignina, propia de la madera y la corteza de las plantas. La distinción, según los científicos, no fue solo estructural. Para Sandy Hetherington, coautora del estudio e investigadora del National Museums Scotland y la Universidad de Edimburgo, el hallazgo obliga a replantear los límites de la clasificación biológica. “Son vida, pero no como la conocemos, con características anatómicas y químicas distintas a las de hongos o plantas, y por tanto pertenecientes a una rama evolutiva completamente extinta”, afirmó en un comunicado. Los propios investigadores reconocen que, pese a las pruebas sólidas del nuevo estudio, se requieren más análisis para confirmar definitivamente qué era Prototaxites y por qué desapareció. El yacimiento de Rhynie chert sigue siendo clave para futuras investigaciones: su excepcional conservación permite aplicar técnicas modernas, como métodos computacionales y análisis molecular, a fósiles de más de 400 millones de años.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta