Terremoto en Venezuela: el 70 % de las edificaciones en el Perú son informales, advierte especialista Tras los recientes sismos registrados en Venezuela, el ingeniero estructural Darwin La Torre, docente de la Universidad de Lima, advirtió que el 70 % de las edificaciones en el Perú son informales y enfrentan un alto riesgo ante un desastre de magnitud similar. En el programa *Ampliación de Noticias*, el especialista explicó que, aunque el país cuenta con normativas de diseño sismorresistente que garantizan un buen comportamiento estructural, estas solo se aplican al 30 % de las construcciones formales. "Hay que entender que estas normativas, sobre todo, se están aplicando solamente al 30% de edificaciones formales. En tanto que el 70% de edificaciones son informales y ahí es donde vive gran parte de las personas", indicó La Torre. El ingeniero recordó que Lima no experimenta un sismo de gran magnitud desde 1974, lo que ha impedido evaluar el comportamiento de muchas estructuras levantadas en las últimas décadas. Por ello, ante la eventual ocurrencia de un terremoto similar al que sacudió Venezuela, podrían registrarse daños moderados o severos en una parte importante de las edificaciones informales. "Gran parte de estas tendrían una alta probabilidad de tener daños moderados o daños muy severos. Decir que todo va a colapsar también sería de repente irresponsable, pero sí existe una alta preocupación por el comportamiento de estas estructuras por algunos indicadores", sostuvo el especialista. El docente señaló que, pese a que el Perú cuenta con normativas resistentes a sismos, estas no se aplican en la mayoría de construcciones. "Se están aplicando solamente al 30% de edificaciones formales", reiteró. Entre los indicadores de vulnerabilidad, el especialista mencionó el uso de materiales inadecuados y la ausencia de elementos de confinamiento en los muros de albañilería. Recomendó emplear ladrillos King Kong, por ser más resistentes, y evitar los ladrillos tipo pandereta en elementos estructurales, ya que “se trituran con facilidad”. Además, señaló que los muros deben confinarse con viguetas y columnetas para evitar tragedias frente a movimientos sísmicos. La calidad del suelo también influye de manera determinante en la vulnerabilidad de una construcción. Los suelos compuestos por gravas y arenas compactas ofrecen mejores condiciones para soportar sismos, mientras que los arcillosos o arenosos pueden amplificar las ondas sísmicas. Por ello, en distritos como Villa El Salvador, donde las edificaciones se asientan sobre arena, el especialista advirtió que corren peligro ante un movimiento telúrico fuerte. Lo mismo ocurre en Chorrillos, donde se registran suelos blandos y depósitos aluviales no consolidados. “Gran parte de las edificaciones de la Costa Verde cerca de la zona de Chorrillos están sobre suelos que son un material no consolidado. Por ahí antes pasaban ríos y han dejado depósitos aluviales no consolidados. O sea, el material está suelto; en otras palabras”, remarcó. En ese sentido, agregó que las viviendas cercanas al acantilado son las que tendrían mayor riesgo, pues son susceptibles a deslizamientos y derrumbes en esa zona de la capital. Por otra parte, La Torre alertó sobre los peligros asociados a elementos no estructurales o colgantes en viviendas y edificios. Indicó que falsos techos, maceteros, televisores instalados en soportes o cualquier objeto pesado mal fijado pueden causar lesiones durante una evacuación.

El principal desafío, según La Torre, está en la continuidad de las políticas públicas orientadas a la gestión del riesgo de desastres. “Lógicamente, el Estado debe implementar políticas públicas. Y acá sí un comentario: normalmente entra en agenda este tema cuando hay siniestros, cuando tenemos un terremoto encima. Pero cuando pasa el tiempo del terremoto, lamentablemente estos temas quedan fuera de la agenda y no se priorizan; por lo tanto, no se ejecutan políticas públicas que traten de solucionar este problema porque naturalmente tenemos un problema público que está vigente y permanente. Y bueno, debería solucionarse”, mencionó el especialista.

En esa línea, señaló que las autoridades, las universidades y la sociedad civil deben tomar acciones para fomentar una cultura sísmica en el Perú. “De repente la estructura sí soporta, pero esos otros elementos no estructurales pueden terminar siendo dañinos para las personas”, explicó, agregando que es necesario verificar que estos elementos estén correctamente asegurados.

El PNUD estima en unos 6 700 millones de dólares los daños en Venezuela por los terremotos Tras el sismo de magnitud 6 registrado la noche del sábado en Chimbote, Hernando Tavera, presidente del Instituto Geofísico del Perú (IGP), insistió en que la responsabilidad de estar preparados recae en cada ciudadano. En declaraciones a Ampliación de Noticias, el especialista observó que la población reaccionó como si fuera la primera vez que ocurría un evento de este tipo. Eso evidenció que no se están recogiendo las experiencias previas para reducir los niveles de riesgo en un país con geodinámica activa. “Lo más extraño sería que en Perú no ocurran sismos”, advirtió Tavera, subrayando la necesidad de internalizar la amenaza sísmica constante. La informalidad en las edificaciones agrava el peligro: el 70 % de las construcciones en el país carecen de licencia y normas técnicas, lo que las hace altamente vulnerables ante un movimiento telúrico de gran magnitud.

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