El jefe de Gabinete del Gobierno argentino, Manuel Adorni, durante una presentación en la Cámara de Disputados el último 29 de abril. El jefe de Gabinete de Argentina, Manuel Adorni —quien fue el implacable vocero de prensa de Javier Milei al inicio de su gestión—, está bajo la lupa de la justicia por presunto enriquecimiento ilícito. La investigación, que también alcanza a su esposa Bettina Angeletti, se agravó este lunes tras la declaración del constructor Matías Tabar, quien reveló ante un tribunal argentino que Adorni le pagó 245 mil dólares en efectivo por la remodelación de una vivienda en el barrio privado Indio Cuá, un country club en las afueras de Buenos Aires. La situación judicial de Adorni no comenzó con este testimonio, sino que arrastra una serie de hechos previos que han puesto su integridad bajo la lupa. Quien pregonaba la austeridad estatal durante conferencias matutinas en las que solía golpear con dureza retórica a la prensa crítica del gobierno, hoy debe explicar movimientos financieros que superan los 350,000 dólares en poco más de un año. Entre los antecedentes que complican su situación se encuentra la adquisición de un departamento en el barrio de Caballito mediante una hipoteca privada de 200 mil dólares, otorgada por dos mujeres jubiladas que declararon no conocer al funcionario. Además, la justicia investiga costosos viajes familiares que no guardan relación con el ahorro declarado por Adorni, el cual ascendía a solo 42,500 dólares. Según consta en el expediente, el funcionario habría desembolsado 14,700 dólares en efectivo para unas vacaciones en Aruba, sumado a un vuelo privado a Punta del Este por 4,800 dólares y el pago de 5,140 dólares para el regreso de su esposa desde Nueva York. Estos gastos, que Adorni insiste en que fueron pagados "de su bolsillo", se suman a la compra de otros tres inmuebles por 80,000 dólares, conformando un nivel de vida que la fiscalía considera inconsistente con su sueldo público. Sobre estos desembolsos, fuentes judiciales indicaron al diario argentino Clarín que "hasta el momento no hay respaldo documental de esos movimientos en efectivo". La remodelación de la propiedad en el lote 380 de Indio Cuá, adquirida inicialmente por 120,000 dólares gracias a otro préstamo privado, transformó la vivienda en una residencia de lujo según los requerimientos del matrimonio. El contratista Matías Tabar detalló que los trabajos incluyeron la construcción de una pileta climatizada con una cascada artificial por 3.500 dólares, además de revestimientos exteriores en mármol travertino e interiores de piedra. La magnitud de la obra fue tal que el presupuesto original de 94,000 dólares terminó escalando hasta los 245,000 dólares finales debido a los constantes pedidos de adicionales, como una isla en la cocina de 4,900 dólares y trabajos de carpintería a medida que superaron los 30,000 dólares. "También se modificó la pileta, que fue rellenada o reformulada para hacerla menos profunda, con revestimiento de piedra en el interior y mármol travertino en el exterior", se detalló en sede judicial. Mientras se ejecutaban estas reformas que duraron diez meses, el jefe de Gabinete alquiló otra casa dentro del mismo country por un valor total de 13,000 dólares para supervisar los avances, según información revelada de manera exclusiva por Clarín. La obra incluyó detalles de alta gama como frentes de parrilla de acero inoxidable de la firma Fidel Inoxidables por 7.310 dólares y sistemas de riego y parquización por montos superiores a los 4,000 dólares. A pesar de la relevancia de esta propiedad, Adorni omitió informarla ante la Oficina Anticorrupción durante casi un año, cumpliendo con este requisito recién el mes pasado cuando la causa judicial ya estaba avanzada. Uno de los puntos que más sorprendió a los investigadores fue la absoluta informalidad en la que se manejaron estas sumas de dinero. Tabar relató que el propio Adorni entregaba los dólares personalmente en la vivienda, sin que mediaran facturas, recibos ni comprobantes de ningún tipo por los trabajos realizados. Milei ha defendido a Adorni llamando

El constructor presentó una planilla de Excel titulada “BETTINA&MANUEL REMODELACION UF380”, obtenida por el diario La Nación, donde se registran entregas constantes de billetes físicos en sumas redondas de 20.000, 30.000 y 40.000 dólares. Según Tabar, “todos los pagos posteriores también fueron realizados en efectivo y en dólares, generalmente entregados por Manuel Adorni, sin recibos, facturas ni comprobantes”. El contratista afirmó que actuó como administrador de la obra, solicitando presupuestos a proveedores que luego se cancelaban con el dinero en efectivo que el funcionario le proporcionaba. Justificó la falta de documentación señalando que en la construcción la mayoría de las tareas se ejecutan sin factura, y aclaró que él tampoco emitió recibos por los montos recibidos de manos del jefe de Gabinete.

Para respaldar su versión, el testigo aportó al expediente fotografías, videos, renders y comunicaciones de WhatsApp con el matrimonio. “El primer pago fue de 35.000 dólares y se hizo en efectivo, entregado personalmente por Manuel Adorni en la casa”, sostuvo el constructor.

Ante el impacto de estas revelaciones, el presidente Javier Milei cerró filas en torno a su jefe de Gabinete y reaccionó con hostilidad hacia la prensa. El último viernes, en los pasillos del Congreso, al ser consultado por periodistas sobre las causas que involucran a su colaborador directo, el mandatario respondió con gritos y calificativos de “corruptos” hacia los comunicadores. Esta postura defensiva se replica en la Casa Rosada, donde fuentes oficiales intentan desacreditar el testimonio del constructor asegurando que los montos declarados por Tabar son exagerados y que planean solicitar una inspección ocular para rebatirlo.

Por su parte, Adorni ha evitado dar explicaciones detalladas en sus recientes apariciones públicas, alegando que el proceso judicial le impide referirse a aspectos específicos de su patrimonio. Sin embargo, la fiscalía avanza en el análisis de la información recolectada, incluyendo un dato inquietante: el funcionario habría intentado contactar al constructor mediante mensajes temporales de WhatsApp poco antes de su declaración para ofrecerle la ayuda de su equipo, ofrecimiento que Tabar decidió rechazar para evitar quedar implicado en una estrategia de encubrimiento.

“Como hay una investigación judicial en curso no voy a responder sobre aspectos específicos porque no me lo permite el debido proceso judicial”, argumentó Adorni en conferencia de prensa. El vocero presidencial evitó así dar detalles sobre el escándalo patrimonial que lo envuelve. La investigación en su contra sigue su curso en la justicia argentina, mientras desde el Gobierno de Javier Milei se mantiene la postura de no pronunciarse hasta que haya un fallo. Adorni, conocido por su estilo implacable al frente de las comunicaciones oficiales, se encuentra ahora en el centro de la polémica por presuntas irregularidades en su declaración de bienes. El caso ha generado repercusión mediática y política, aunque desde el Ejecutivo se insiste en que se debe esperar el resultado de las indagaciones. “No me lo permite el debido proceso judicial”, reiteró el funcionario, cerrando la posibilidad de aclarar los cuestionamientos en el corto plazo. La oposición, por su parte, ya ha solicitado explicaciones más concretas. Mientras tanto, el escándalo continúa sumando capítulos en la agenda pública argentina.

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