Un reciente estudio del CAF, titulado “Soluciones cercanas: el papel de los gobiernos locales y regionales en América Latina y el Caribe”, pone el foco en las finanzas de las municipalidades peruanas y revela que son las que menos ingresos propios generan entre 17 economías de la región. En promedio, el 91% de sus ingresos provienen de transferencias del gobierno central, un porcentaje muy superior al de países como Brasil (48%) o Chile (51%).

El informe analiza la autonomía fiscal de estos niveles de gobierno, es decir, la libertad que tienen para construir su presupuesto y decidir en qué gastar. Si bien las transferencias garantizan un flujo constante de recursos, también tienen un lado negativo. “Las transferencias condicionadas también limitan la autonomía fiscal de los gobiernos subnacionales, al ser recursos que llegan ya dirigidos a fines específicos. Además, son importantes cuantitativamente porque las transferencias representan, en promedio, el 58% de los ingresos de estos gobiernos en la región”, señala el CAF. Perú es uno de los más expuestos a esta dinámica.

En ese contexto, Verónica Frisancho, Gerenta de Conocimiento de CAF, indicó que existe evidencia reciente de que si los municipios tuvieran mayores recursos propios, “se tiende a gastarlo mejor”. La entidad también examina las condiciones del gasto y el rol de las transferencias como sostén de las instituciones subnacionales, destacando que, pese a su utilidad, generan una alta dependencia que limita la capacidad de decisión local.

“Obviamente hay más responsabilidad de los ciudadanos hacia los gobiernos porque gastar dinero que sale de sus bolsillos, sea a través del impuesto predial u otros (…)”, apuntó Frisancho, quien también aclaró que el hecho de que su principal ingreso sean transferencias no es “necesariamente perjudicial”. No obstante, remarcó que la clave está en cómo se establecen las reglas de distribución de ese dinero.

En esa línea, Carlos Casas, investigador principal del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (UP), consideró que una mención aparte merece la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), ya que debe ser la única comuna de este tipo que sí tiene un mayor grado de recursos propios en su balanza general de ingresos. “Lo que es cierto es que si quitas Lima, la dependencia de transferencias es bastante elevada. Los promedios esconden demasiada heterogeneidad”, refirió.

¿Dónde se ve el impacto de una mala gestión de dichas transferencias? El CAF sostiene en su estudio que, sin desarrollo de capacidades, no se logra disminuir las brechas territoriales en indicadores de bienestar clave. “En Perú todavía eso no está resuelto: que los gobiernos locales tengan burocracia, pero de calidad. Hay esfuerzos como Servir, pero no es a gran escala”, lamentó Frisancho.

El problema es aún más complejo si se ve el tamaño en comparación a la región, refleja el informe del CAF. Entre los 33 países que componen América Latina y el Caribe, Perú es el cuarto país que más gobiernos regionales y locales (o sus equivalentes) tiene: 2,112, incluso superando a países con más población, como Colombia (1,137). Le “ganan” a Perú países notoriamente más extensos geográficamente: Brasil, Argentina y México.

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