Con un sabor agridulce, los colombianos celebraron este sábado el empate sin goles de su selección ante Portugal, un resultado que, pese a impedirles cerrar la fase de grupos con puntaje perfecto, les aseguró el liderato del Grupo K del Mundial. El partido, intenso y disputado, encontró al equipo de Néstor Lorenzo cerca del gol en varias ocasiones, mientras que Portugal también inquietó y obligó a Camilo Vargas y a los aficionados a mantener el aliento, con las manos juntas en señal de rezo por el miedo de que el balón entrase.

En el Vive Claro de Bogotá, convertido por unas horas en un gigantesco ‘fanzone’, miles de seguidores vivieron el encuentro en una pantalla gigante, en una jornada que combinó fútbol y música. Antes del pitazo inicial, se presentaron Aria Vega y Los 33; al finalizar el compromiso, Pipe Bueno y Blessd animaron a la multitud. Desde horas antes, una marea de camisetas amarillas y azules comenzó a llenar el recinto, recordando por momentos el ambiente de un concierto multitudinario como el de Shakira de hace unos meses, con banderas, cornetas y aficionados que incluso lucían el rostro y la barba pintados con los colores de Colombia.

Cuando sonó el himno nacional, miles de personas levantaron sus teléfonos móviles para inmortalizar el momento y, segundos después, el recinto estalló en aplausos y gritos al ser anunciados uno a uno los jugadores de la selección. La emoción se trasladó rápidamente al terreno de juego: apenas en los primeros minutos, un cabezazo de Jhon Córdoba que pasó muy cerca de la portería hizo que los asistentes contuvieran la respiración. La escena se repitió durante todo el primer tiempo con cada aproximación de James Rodríguez, Luis Díaz y Jhon Arias. La ocasión más clara llegó cuando un remate de Arias fue rechazado sobre la línea por Rúben Dias.

Portugal también inquietó y obligó a Camilo Vargas y a los colombianos a mantener el aliento en varias ocasiones, temblando y con las manos juntas en señal de rezo por el miedo de que el balón entrase.

El segundo tiempo mantuvo la misma intensidad. Desde el arco, Camilo Vargas transmitió seguridad, mientras Davinson Sánchez se erigió como figura de Colombia al imponerse en varios duelos defensivos, frustrar una clara llegada de Cristiano Ronaldo y sostener el empate cuando Portugal buscó el gol. La mayor explosión de la noche llegó en el tiempo añadido: Sánchez conectó de cabeza y envió el balón al fondo de la red, desatando una celebración ensordecedora en el Vive Claro, donde miles se abrazaron convencidos del triunfo. Sin embargo, la alegría apenas duró unos instantes: el VAR anuló la anotación por fuera de juego, dejando al recinto en un silencio de incredulidad. Todavía hubo tiempo para una última aproximación de Luis Díaz, que volvió a poner de pie a los aficionados con un potente remate, aunque el portero portugués logró quedarse con el balón para sellar el empate. El pitazo final dejó una celebración contenida. Los hinchas lamentaron las numerosas oportunidades desperdiciadas y el gol invalidado en el descuento, pero terminaron aplaudiendo a una selección que fue superior por varios tramos del partido y que, con el 0-0, aseguró el liderato del Grupo K con siete puntos y el pase a los dieciseisavos de final. La fiesta continuó con el concierto de Blessd, que puso el broche final a una noche en la que la satisfacción por avanzar como primeros de grupo terminó imponiéndose al sinsabor de no haber podido derrotar a Portugal.

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