El 2025 ha sido un año esquivo para la industria peruana, que hasta octubre se sostuvo por el dinamismo de los bienes de capital —de bajo peso en el sector—, pero que enfrenta una caída en la producción de bienes intermedios y de consumo. La mayor competencia de importaciones, favorecidas por un tipo de cambio más bajo, ha golpeado a estos rubros.

Las expectativas para el cierre del año son cada vez más pesimistas. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), en su Reporte de Inflación (RI) de diciembre, recortó su proyección para la manufactura no primaria de 2.8% a solo 0.5% para el 2025. El Ministerio de la Producción (Produce) es aún más cauto: su titular, César Quispe Luján, señaló a Gestión que la producción manufacturera general crecería 1.4% en 2025, mientras que la no primaria tendría un incremento prácticamente nulo. “Este avance (de manufactura) se sustenta en el impulso de la industria de productos pesqueros y en el aporte de la manufactura primaria, que crecería 4.8%. En tanto, la no primaria registrará un leve incremento de 0.2%”, indicó.

Los analistas privados coinciden con esa visión. El BBVA Research ajustó su estimado a 0.8% para este año, mientras que Macroconsult calcula que el rubro crecería solo 0.2% en 2025. El Instituto Peruano de Economía (IPE) también se alinea: dada la evolución casi plana hasta octubre, estiman que el año podría cerrar con un crecimiento de entre 0% y 1% para este segmento.

Las proyecciones para la industria no primaria han ido cambiando en los últimos meses. (Elaboración de gráfico: Gestión)

A nivel empresarial, el balance es mixto. Gestión consultó con representantes de los rubros textil, confecciones y metalmecánica, cada uno con visiones distintas del 2025. Para la Asociación de Empresas Privadas Metalmecánicas del Perú (AEPME), el 2025 ha sido ligeramente más positivo que 2024, impulsado por grandes proyectos mineros y de infraestructura, aunque aún hay espacio para recuperar la capacidad productiva previa a la pandemia. “Este año se espera que [metalmecánica] cierre en 9.7% del PBI manufacturero. Se esperaba crecer más, [estar en] 10% o un por encima del PBI manufacturero nacional, pero ya no se va a lograr para lo que queda del año”, comentó Victor Lazo, gerente general de la AEPME.

En el sector textil-confección, la Asociación Peruana de Industriales Confeccionistas (APIC) reporta una recuperación lenta que aún no alcanza los niveles previos a la pandemia. El gremio advierte que el rubro sigue afectado por las importaciones, las cuales han provocado que pierdan el 80% del mercado nacional. A pesar de este panorama, la producción de textiles de exportación muestra una mejora, aunque persisten temores por el contexto internacional.

Andrés Chaves, CEO de Inca Tops, anticipa que la empresa cerrará el 2025 con un crecimiento del 15% en ventas en comparación con el año anterior. No obstante, señala que hay presión sobre los márgenes debido a la caída del tipo de cambio y la aplicación de aranceles por parte de Estados Unidos. “Lo que más nos ha impactado en el volumen de ventas han sido sobre todo los aranceles de Estados Unidos, que a inicios del año generó mucha incertidumbre. Ya ahora el mercado se ha ido acomodando. Nuestras ventas están creciendo, pero definitivamente ha sido un año que ha requerido mucha improvisación por el tema de tarifas. Otro factor que no golpea ventas, pero sí los márgenes es el tipo de cambio”, precisó Chaves.

La manufactura no primaria enfrentará un cierre de 2025 irregular y podría mejorar el próximo año a pesar del panorama electoral. (Imagen: Andina). (Foto: Andina)

Las perspectivas para el 2026 son cautelosas, en un escenario marcado por las elecciones que podría frenar las decisiones de inversión. Aun así, se vislumbra un año mucho más favorable que el actual. Tanto el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) como BBVA Research proyectan que la manufactura no primaria crecería un 2.9%. Según un informe de BBVA Research, este crecimiento se sustentaría en la evolución del consumo privado, impulsado por la liberación de fondos de las AFP, aunque el entorno electoral limitaría la inversión privada.

Por su parte, Macroconsult estima un crecimiento algo menor, de 2.3%. La economista de la consultora, Pamela Bernabé, precisó que el próximo año se esperaría cierta recuperación ligada a la construcción, lo que beneficiaría a las industrias relacionadas, pero no todos los negocios no primarios tendrían un desempeño favorable. “Por ejemplo, la imprenta no va a levantarse. Algunos rubros, como el de joyería, todavía tiene un gran espacio para seguir normalizándose y eso en balance te tira abajo. Lo que podría continuar la recuperación es el sector textil porque no se prevé un fenómeno de El Niño”, refirió Bernabé.

Bernabé coincidió en que, con los próximos ciclos políticos, algunas decisiones podrían verse postergadas. Esto, sumado a los altos niveles de importación de bienes de capital como maquinarias o equipos de transporte, podría jugar en contra de las expectativas.

Los negocios de la industria no primaria coinciden en que 2026 será un año decisivo, no solo por el entorno económico sino por las decisiones políticas. Desde la industria metalmecánica, el gerente general de la AEPME recordó que el sector depende estrechamente del movimiento minero, por lo que, si estos proyectos avanzan, los resultados del próximo año serían mejores. Según estimó, el 2026 podría ser un año favorable debido a cinco grandes proyectos mineros previstos, que en conjunto movilizarían más de US$ 7,600 millones. Pero no solo se tratará de impulsar proyectos mineros, sino también de infraestructura, retail o construcción, que generen demanda industrial sostenida.

Por ahora, para las empresas de metalmecánica, lo prudente es esperar antes de adquirir nueva maquinaria o tecnología. En generación de empleo, en cambio, el sector sí proyecta una expansión si la actividad crece. “La perspectiva es por el momento no generar más inversiones en las empresas del sector porque no sabemos todavía cómo va a venir el próximo año y porque la capacidad instalada que tenemos todavía no está al 100%”, sostuvo Lazo. Además del impulso en proyectos, Lazo añadió que otro de los retos centrales es la competencia desleal de productos importados, principalmente desde China, un problema recurrente que afecta la competitividad local y limita el crecimiento del sector.

Los negocios de la industria no primaria coinciden en que 2026 será un año decisivo, no solo por el entorno económico sino por las decisiones políticas. (Imagen: Andina)

Algo similar se advierte en confecciones. La representante de la APIC, Valeria Mezarina, resaltó que uno de sus principales desafíos es la subvaluación por las importaciones, pues de 10 prendas que se venden en el mercado peruano, ocho son chinas y solo dos son nacionales, por lo que se requieren políticas de protección inteligente frente al ingreso masivo de prendas importadas.

La inseguridad ciudadana es otro factor que ha frenado la inversión en varios distritos, según el entrevistado. Esto obliga a los pequeños empresarios a pagar cupos para seguir operando o limita la expansión de sus negocios. Frente a ello, el representante señaló: “Tenemos expectativas importantes, pero también preocupaciones por el próximo proceso electoral, que va a ser determinante para el sector (…) Como empresarios peruanos estamos apostando el 100% de nuestra ganancia en la reinversión, pero necesitamos que el próximo gobierno tome acción en seguridad ciudadana y en reactivación económica”.

En el rubro textil, Chaves, de Inca Tops, anticipó un 2026 mucho más conservador, con cautela por el entorno global y el impacto del precio del dólar. Esta situación obliga a aumentar precios y limita la posibilidad de asegurar mayores volúmenes de venta. Para su empresa, el escenario político tiene un impacto indirecto, aunque reconoció que hay compañías textiles más vulnerables porque dependen del consumo interno y del turismo. Por ahora, Chaves prevé mantener el nivel usual de inversiones, sin esperar expansiones significativas en ampliaciones de planta. Las contrataciones también se mantendrían similares, pues “si el mercado responde contratamos más y sino, desgraciadamente tendríamos que ajustarnos al mercado”.

Guadalupe Gamboa

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