Tras la reapertura del estrecho de Ormuz, el precio del petróleo Brent cayó hasta cerca de los US$ 78 por barril y el WTI bajó a alrededor de US$ 76, sus niveles más bajos en tres meses. Durante la crisis en Medio Oriente, que mantuvo paralizada esa ruta clave, ambas cotizaciones llegaron a superar los US$ 110. Por el estrecho transita cerca del 20% del petróleo comercializado por vía marítima a nivel mundial.
María Julia Aybar, vocera de Hidrocarburos de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), explicó a Gestión que, si bien el acuerdo permitirá que regrese al mercado parte de la producción que estuvo restringida, la normalización de los precios a los niveles previos al conflicto aún tomará tiempo. “Efectivamente, va a poner más oferta en el mercado porque teníamos un 20% de producto que no estaba saliendo. Sin embargo, no va a recuperarse como estaba antes porque en este conflicto han habido instalaciones de países productores que se han visto dañadas y que no van a entrar en operación inmediatamente, en algunos casos, puede tomar hasta un año reparar esas instalaciones”, comentó.
El impacto de la caída del petróleo no se sentirá de inmediato en los grifos peruanos. Aunque el Perú no compra crudo directamente a Irán, su alta dependencia de importaciones lo hace vulnerable a la volatilidad internacional. Según el Ministerio de Energía y Minas (Minem), más del 70% de los combustibles derivados del petróleo que se consumen en el país provienen del extranjero.
La Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) precisó que el Perú consume cerca de 300,000 barriles diarios de combustibles, pero su producción local apenas alcanza los 40,000 barriles. De esta manera, el precio internacional se convierte en el primer eslabón de la cadena que termina determinando cuánto paga el consumidor peruano. “La cotización internacional es la que va a fijar tu primera pauta: el precio de producción del país de origen más el transporte”, señaló Aybar.
A ese costo base se suman otros factores como la refinación, el transporte interno, la comercialización hasta los grifos y los impuestos. Por ello, cuando el petróleo sube o baja en el mercado global, el efecto se traslada a toda la cadena. En ese sentido, el especialista consideró poco probable que el crudo retorne rápidamente a los niveles previos al conflicto, cuando rondaba los US$ 60 a US$ 70 por barril.
La reducción internacional del petróleo no se reflejará de inmediato en los grifos peruanos. Según explicó Aybar, “normalmente se importa el combustible con contratos de semanas previas, con lo cual estás trayendo un producto a un precio distinto, el anterior, y ese es el stock que tienes que reponer antes de salir a comprar para la siguiente demanda”. Es decir, los combustibles que hoy se venden en el mercado local fueron adquiridos semanas atrás, cuando los precios internacionales todavía eran más elevados.
Por ello, cuándo llegue un ajuste a la gasolina, diésel y GLP dependerá del tiempo que tome agotar el inventario comprado a precios altos. “Es variable. Si una refinería compró 100,000 barriles y se consumen en una semana, a la siguiente puede reponerse con un nuevo precio, pero si compró 200,000, será a las dos semanas. El problema es cuando ya se repuso el inventario con mejor precio, pero se sigue vendiendo al precio alto. Eso lo tiene que ver el Osinergmin”, refirió el especialista.
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