Pese a que los ciberataques en la región crecen a más de 40% anual, la inversión de las entidades financieras en ciberseguridad no refleja la urgencia que estas mismas declaran. “Hay una paradoja sobre la ciberseguridad, y es que todos están preocupados y para todos es una prioridad, pero cuando uno mira las inversiones en este rubro, no se ve reflejada la relevancia que dicen tener”, señaló Juan Olier, líder del área de Consultoría de Kyndryl. Así, el especialista precisó que el nivel de gasto en protección digital de bancos y microfinancieras no se condice con el aumento de amenazas.

Olier sostuvo que, en los últimos años, el sector financiero en Perú y Latinoamérica atraviesa una tormenta perfecta. La adopción digital y de dispositivos móviles ha sido amplia: más del 70% de las personas con celular lo utiliza como medio principal para acceder a servicios financieros, puntualizó. “Asimismo, la regulación va jalando a que todo sea interoperable, que los datos se compartan con seguridad y a realizar pagos en tiempo real. Todo en nuestra región ha hecho una tormenta perfecta que se puede aprovechar muy bien”, enfatizó. En ese contexto, nace la duda sobre si los bancos y microfinancieras están invirtiendo lo suficiente para afrontar estas amenazas.

Daniel Povis, gerente de Data y analítica de IDC Latinoamérica, señaló que el Perú registra un cambio hacia la búsqueda de eficiencia operacional y la reducción de riesgo financiero en las empresas del sistema. “La productividad es la número uno como iniciativa de negocio más importante para impulsar la inversión en TI, seguida por la privacidad de datos”, comentó. El año pasado, en cambio, ocupaba el primer lugar la necesidad de atender mejor al cliente final y generar nuevos flujos de ingreso en el negocio.

No obstante, las instituciones financieras y empresas grandes aún enfrentan retos estructurales que no solo abarcan la parte tecnológica, sino también su modelo de operación y procesos. Los sistemas de las entidades tienen muchas décadas desde su implementación: más del 60% de los bancos cuentan con sistemas anticuados, con tecnología desfasada, muy costosos y difíciles de mantener, expresó.

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