Mientras el presidente ruso Vladimir Putin participaba en una reunión con líderes del suroeste asiático en la ciudad de Kazán, Ucrania ejecutó lo que la agencia estatal TASS calificó como el mayor ataque contra Moscú en al menos dos años de conflicto. La ofensiva, que incluyó múltiples drones, alcanzó la refinería MNPZ —que abastece un tercio de las necesidades de combustible de la capital rusa— y provocó incendios en la ciudad, además de perturbar la operación de los principales aeropuertos.
El aeropuerto Sheremétievo, el más importante del país, tuvo que evacuar a pasajeros antes de reabrir horas después. En la zona de Zhukovski, un dron se estrelló contra un edificio de departamentos, mientras que los restos de otro causaron un incendio en un centro comercial cercano a la capital, según informó el gobernador regional Andréi Vorobiov. Cabe destacar que no es la primera vez que Kiev realiza un movimiento de este tipo durante un evento internacional; ya había ocurrido en San Petersburgo durante un importante foro económico.
A pesar de la escalada, se reportó un intercambio de cuerpos entre ambas naciones: 552 cadáveres fueron entregados a Ucrania, lo que revela la continua complejidad del conflicto. Solo el martes, Ucrania lanzó un avance con aeronaves no tripuladas contra la misma refinería MNPZ, intensificando la presión sobre la infraestructura energética rusa.
“Si Ucrania arde, su Moscú también arderá”, afirmó el presidente Volodimir Zelenski al describir las acciones en territorio ruso. En un mensaje de audio enviado a la prensa, agregó: “Lo más importante es que el pueblo ruso empieza a sentir que es un hombre, (Vladimir) Putin, quien libra esta guerra, mientras que la gente ordinaria paga el precio”. La escalada se interpreta como una respuesta a los bombardeos rusos sobre infraestructura civil, como el reciente impacto en una catedral de Kiev.
Mientras tanto, desde Bruselas, donde participa en reuniones con el grupo Ramstein, el mandatario ucraniano reiteró con tono de exigencia su oferta para declarar un alto al fuego inmediato y sentarse a negociar el fin de la guerra.
En paralelo, pese al delicado panorama, Ucrania notificó que Rusia entregó 552 cadáveres, en su mayoría combatientes caídos, según señaló en Telegram el Centro ucraniano encargado de los prisioneros de guerra. El comunicado precisó que los fallecidos aún deberán ser identificados. Por su parte, Kiev entregó 33 cuerpos rusos, según el diputado ruso Chamsail Saraliev, miembro del grupo de coordinación parlamentaria sobre el conflicto, citado por el medio RBK.
El último intercambio de restos tuvo lugar a mediados de mayo, cuando la administración de Zelenski señaló haber recibido 528 cuerpos entregados desde el frente ruso. También hubo intercambios de prisioneros en mayo y junio: primero, 205 y luego 185 prisioneros por cada bando.
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