El acceso formal de la cereza peruana a destinos clave como China sigue sin concretarse, pese a los avances en la etapa de evaluación y pruebas de cultivo que reportan los principales actores del sector agroexportador. En un contexto global donde el fruto rojo enfrenta una sobreoferta que ha reducido los precios internacionales, el camino hacia los mercados internacionales continúa en construcción.
Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (AGAP), brindó mayores detalles sobre el estado del proceso. “Hemos pedido el acceso de la cereza peruana a China, pero no lo tenemos aún”, precisó. Además, señaló que las empresas están probando el cultivo en varias zonas de altura, porque la cereza requiere más tiempo de frío y condiciones particulares de luz. “Están usando material genético de varias partes del mundo; llega a Chile y desde ahí se envía al Perú. No están trabajando con material genético directo de Estados Unidos. Ya hay primeros resultados, pero estamos en esa etapa. Mientras no se abra el mercado, no van a llegar inversiones fuertes”, afirmó.
En enero de 2025, este diario informó que el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) ya avanzaba con el protocolo sanitario, mientras el cultivo empezaba a producirse en pequeña escala, sobre todo en Arequipa, Huancavelica y la frontera con Ica. Por su parte, Víctor Ballena, coordinador del Observatorio de Comercio Exterior de la Facultad de Economía de la UPC, destaca que, a nivel global, el fruto rojo atraviesa un momento de sobreoferta, lo que ha generado una caída en los precios internacionales y ha configurado un escenario de menor rentabilidad para los productores. Sin embargo, pese a ello, este contexto podría abrir una ventaja para el Perú.
El presidente de AGAP señaló que la inestabilidad política en Perú ha sido un obstáculo concreto para que la cereza peruana acceda al mercado de Estados Unidos. “Hace falta que nuestro país regrese por la ruta de la seriedad política y que se entienda que estos problemas frenan las inversiones”, añadió. En ese sentido, recordó que cuando José Jerí era presidente, Perú fue invitado a una reunión de toda América donde estaría Donald Trump. “¿Qué pasó? Sale Jerí y esa invitación se perdió. No es serio que un país tenga en diez años nueve presidentes”, comentó. Así, la fragilidad institucional apagó la primera posibilidad de negociación que se asomó con Estados Unidos, un mercado de alto interés para la cereza. Pese a este contexto, el mercado de la cereza sigue siendo atractivo, no por la abundancia del producto que se pueda producir, sino por el mercado diferenciado que se puede ofrecer. “Esto puede ser interesante para los productores peruanos que recién están buscando ver cómo entrar al mercado de la cereza, pero con una fruta totalmente diferente”, refirió. Agregó que “ya hay una cereza que, al parecer, ha pegado mucho en el Perú”, y que “este fruto que se está probando en Perú es una alternativa a la cereza normal que existe en el mercado, y ello puede venirle bien a la agricultura”.
Pese a la alta rotación gubernamental, el gremio agrario considera clave que el presidente tenga un rol activo en las negociaciones internacionales. “En el sector agrario necesitamos que vaya el presidente peruano a sentarse a conversar sobre desarrollo, sobre complementariedad, sobre aumento de la balanza comercial, sobre temas de interés de inversiones americanas acá y viceversa. ¿Con qué presidente se sienta? No se va a sentar con uno que es temporal”, sostuvo Amaro. Sin embargo, reconoció que hay una institución técnica que sí garantiza continuidad: el Senasa. “A pesar de todo, el Senasa viene haciendo un buen trabajo y hay cierta estabilidad. La jefa de la entidad [Vilma Gutarra] está manteniéndose a lo largo de varios gobiernos, pero el ministro de Desarrollo Agrario y Riego no”, agregó.
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