Este Búho abre sus ojazos y sigue atento a los partidos del Mundial. Lionel Messi ya es el goleador histórico de los mundiales tras sus tres goles a Argelia, una hazaña celebrada hasta en Bangladés. Eso desató comparaciones inevitables con Diego Armando Maradona. Prefiero no entrar en esa discusión, pero creo que Maradona tiene algo más de mágico.
La gran diferencia entre ambos arranca en la infancia. Mientras que a ‘Leo’ lo llevaron a Barcelona siendo un niño y lo trataron como un ‘futbolista probeta’ —con vitaminas, psicólogos y profesores—, el ‘Diez de todos’ vivió una vida de chico de barrio bajo en Villa Fiorito. Diego, antes que futbolista, esposo o padre, era hijo: tenía un inmenso amor por su madre, la gran doña Tota, quien le reservaba el único bistec de la mesa para el niño mimado en tiempos de ‘vacas flacas’. Ya de niño demostraba un talento único; un camarógrafo aficionado lo filmó dando cabecitas una y otra vez, como si tuviera un imán en la frente y en la pierna izquierda que atraía la pelota.
El paso de Diego Maradona por el Barcelona fue polémico. En su autobiografía ‘Yo soy Diego’, el astro reconoció que su primer acercamiento con la cocaína se dio en ese club. El equipo azulgrana terminó cediéndolo al Nápoles italiano debido a su apego a la vida nocturna. Nadie imaginaba cómo cambiaría su vida en la capital de la mafia italiana. Antes, había llegado a Argentinos Juniors y nunca se alejó de las calles, ni siquiera cuando se convirtió en ídolo con Boca Juniors, el tremendo equipo con Miguel Ángel Brindisi. Pero tras el Mundial de España 82, Boca dejó ir al Diego y fue contratado por el poderoso Barcelona.
LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL DIEGO
En su cumpleaños número 60, el último 30 de octubre, Maradona tenía dos grandes anhelos: reunir a todos sus hijos —Dalma Nerea, Giannina Dinorah, Jana, Diego Fernando y Diego Jr., su primogénito italiano que no pudo viajar desde Nápoles porque estaba internado con coronavirus— y también a su nieto Benjamín Agüero Maradona, el hijo de Giannina con el futbolista Sergio ‘Kun’ Agüero. Sin embargo, el ‘Pelusa’ atravesaba un estado de ansiedad, depresión y angustia. Por ello, su ‘Doc’ Luque, su psicólogo y su psiquiatra Agustina Cosachov evaluaban un plan llamado ‘Retorno a Cuba’, para que volviera a un lugar donde fue inmensamente feliz: la tierra de su gran amigo, el dictador Fidel Castro, según reportó el diario ‘Clarín’.
Apago el televisor. Diego murió junto a Monona, la mucama, cocinera y ‘mamá postiza’ a quien veneró casi como una madre, la gordita que le hacía ‘los guisos más ricos del mundo’.
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