Cada vez más hombres cocinan, hacen compras, cambian pañales, llevan los hijos al colegio, preparan loncheras y se quedan cuidando a los hijos mientras la esposa trabaja fuera. Y eso no solamente implica hacer tareas que antes muchos hombres ni siquiera conocían, sino significa aceptar un rol familiar distinto, mucho más cercano y participativo.

| Fuente: Pexels (referencial) | Fotógrafo: MAZKO VADIM

En este Día del Padre vale la pena darle una mirada positiva a un cambio silencioso, pero profundamente revolucionario: el del papel de los hombres en el hogar. Cambio paralelo, pero mucho menos comentado que el del cambio del rol de la mujer en la sociedad.

Porque sí, el padre continúa saliendo a trabajar, buscando ingresos y enfrentando las mismas presiones laborales, lo verdaderamente nuevo está ocurriendo puertas adentro. Pues cada vez más hombres cocinan, hacen compras, cambian pañales, llevan los hijos al colegio, preparan loncheras y se quedan cuidando a los hijos mientras la esposa trabaja fuera.

Y eso no solamente implica hacer tareas que antes muchos hombres ni siquiera conocían, sino significa aceptar un rol familiar distinto, mucho más cercano y participativo. Recordemos algo curioso, hace años entre hombres una especie de insulto en el Perú era decirle a alguien “saco largo” por el mandil de cocina que usaba para las labores domésticas. Se mostraba eso como una pérdida de masculinidad.

Hoy, en cambio, ocurre lo contrario, sobre todo en los jóvenes. Saber cocinar se ha vuelto casi un motivo de orgullo masculino. Y no hablamos solamente de hacer parrillas el domingo, que era quizás lo único permitido para el macho tradicional. Hoy preparan platos sofisticados, ven recetas, comparan ingredientes y hasta compiten por ser el mejor cocinero de la familia. Eso revela algo muy importante, paisano o paisana.

Un hombre que puede cuidar a sus hijos o cocinar no es menos hombre. Muchas a veces son más seguro de sí mismo y no necesita demostrar masculinidad rechazando tareas consideradas femeninas. Al contrario, se siente suficientemente seguro como para asumirlas sin complejos y la sociedad puede ayudar mucho en ese cambio.

¿Por qué casi todos los productos del hogar siguen pensados solos para mujeres? ¿Por qué, por ejemplo, no promover recetarios de cocina dirigidos también a los hombres? ¿Por qué no diseñar mochilas para pañales, coches de bebé o accesorios familiares con estilos deportivos o masculinos? Incluso productos cotidianos como detergentes o utensilios podrían pensar también en estos nuevos papás.

Quizás, este Día del Padre sea una buena oportunidad para reconocer ese cambio positivo, porque un buen regalo ya no tiene que ser solamente una corbata, que dicho de paso se usa cada vez menos. También puede ser algo que acompañe a ese padre más cercano, más activo y comprometido con su familia. Feliz día a todos los papás.

Leer artículo completo en rpp.pe →