La inteligencia artificial (IA) se está abriendo paso en la aviación comercial con aplicaciones que van desde la personalización de ofertas hasta la seguridad y la gobernanza de sistemas, en un sector altamente regulado y sensible. Las aerolíneas ya comienzan a adaptar estas nuevas tecnologías para mejorar sus servicios.
Megan O’Keefe, vicepresidenta de Productos y Portafolio de Soluciones para Amadeus, explicó que la optimización de precios funciona con sistemas que, mediante modelos estadísticos clásicos, pronostican la demanda y ajustan las tarifas según el comportamiento esperado. Algunos proveedores ya emplean IA para búsquedas y filtro de contenidos, chatbots avanzados o asistentes personales que usan lenguaje natural.
Nikhil Ravishankar, director ejecutivo de Air Nueva Zelanda, calificó la inclusión de estas tecnologías como una nueva “carrera armamentista” tecnológica en un sector donde es difícil lograr rentabilidad. Señaló que la IA puede mejorar significativamente la productividad si se aplica bien, y que es probable que en el futuro la mitad del trabajo sea “sintético”, donde la línea que divide la aerolínea y el cliente se vuelva “más porosa”, con consumidores que eligen directamente servicios y ofertas mediante herramientas avanzadas.
Entre los usos más frecuentes de la IA en las aerolíneas destacan tres áreas: la etapa de búsqueda y compra, donde facilita encontrar opciones y presentar información de forma digerible; la automatización de procesos complejos pero estandarizados para hacerlos más rápidos y eficientes; y la optimización en áreas operativas, sin involucrarse aún en decisiones más críticas de la operación.
Andrew Sellers, vicepresidente de estrategia tecnológica de Confluent, señaló que muchas herramientas de inteligencia artificial se han lanzado enfocadas en el mercado, pero sin dar prioridad a la privacidad, la seguridad o la alineación con metas de largo plazo. No obstante, consideró que la aviación está avanzando de forma adecuada en la incorporación de la IA con cautela, priorizando la seguridad. Aun así, ve poco probable que en el corto plazo se confíen funciones de vuelo directamente a modelos de aprendizaje profundo.
En el ámbito operacional, ya se identificaron áreas donde la IA se aplica en el sector. En mantenimiento y planificación, los algoritmos optimizan agendas, predicen fallos y gestionan la disponibilidad de flota. En gestión de disrupciones —como reacomodar pasajeros ante cancelaciones o mal clima—, la IA automatiza decisiones con datos confiables y mantiene interpretabilidad. También en coordinación de redes y recursos, donde maneja espacios de soluciones complejos que antes requerían cientos de horas de planificación manual.
De otro lado, el próximo año el foco estará en las fases de reserva de vuelos y en la gestión del viaje, tanto voluntaria (cambios que solicita el pasajero) como involuntaria (reprogramaciones por cambios operativos). “(Para estos casos) necesitas una manera completamente diferente de gestionarlos y creo que ese es más por ese lado direccional en los próximos años en los que tenemos que llegar”, añadió O’Keefe.
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