Raphael, el cantante que desafía el paso del tiempo: “Las modas cambian, pero la música honesta permanece” <<>

El cantante Raphael, quien se presentará en Lima el próximo 3 de octubre, reflexiona sobre su extensa trayectoria de más de seis décadas en una entrevista con Correo. Con un estilo único e irrepetible, el artista asegura que su permanencia en la industria musical se debe a una premisa clara: “Las modas cambian, los sonidos cambian, pero la música honesta permanece. Es la que trasciende generaciones”.

Consultado sobre qué ha cambiado más, si la música o el público, Raphael señala que lo que más se ha transformado es “la forma de llegar a la música”. En ese sentido, destaca que “la tecnología ha democratizado el acceso a la cultura y ha multiplicado las posibilidades para descubrir artistas y canciones”. Sin embargo, sostiene que el público, en lo esencial, “sigue buscando exactamente lo mismo que hace sesenta años: emocionarse”. Y agrega: “Al final, cuando se apagan las luces, lo único que importa es si la canción llega o no llega”.

El intérprete también se refiere a cómo ha manejado su carrera a lo largo de los años. “Yo siempre he cantado mirando al público de frente, sin calcular demasiado y huyendo de cualquier impostura. He procurado ser fiel a mí mismo y, sobre todo, respetar siempre al público, que es el auténtico soberano”, afirma.

Respecto a su rutina antes de cada concierto, Raphael explica que, pese a su reciente problema de salud, no ha cambiado demasiado. “Siempre he sido muy metódico y disciplinado, así que realmente no ha cambiado demasiado. Mi rutina ha sido prácticamente la misma durante toda mi carrera: alimentación sana, horas de sueño, descanso, silencios para cuidar la voz y ensayo”, detalla. El artista añade que le gusta “preparar cada concierto como si fuera el primero, porque siempre pienso que la próxima actuación debe ser mejor que la anterior”.

“No, sinceramente no existe”, responde Raphael cuando le preguntan si la palabra ‘retiro’ está en su diccionario. A sus 83 años, el cantante asegura que no se ve jubilado: “Mientras tenga voz, salud y el público quiera verme, seguiré cantando. No pienso en la jubilación porque cantar no es únicamente mi profesión; es mi vocación, mi forma de vida y lo que más feliz me hace”. Esta convicción se fortaleció después de una experiencia límite: un trasplante de hígado en 2003. Superar esa prueba le dio lo que él llama un ‘segundo aire’. “Naturalmente, después de una experiencia así uno no vuelve igual. Yo sentí que la vida me estaba dando una nueva oportunidad y aprendí a valorar todavía más muchas cosas”, explica. Eso no alteró su pasión por el escenario, pero sí le otorgó “más serenidad y una perspectiva diferente sobre lo verdaderamente importante”. Sobre lo que aún le debe a la música, o viceversa, el artista descarta cualquier deuda: “Lo que hay es una vocación que dura toda una vida. He tenido la inmensa suerte de dedicarme a aquello que soñaba desde niño y de seguir disfrutándolo cada día. Empecé muy joven y, francamente, no sabría hacer otra cosa. Ni tampoco quiero”.

“Es dificilísimo elegir solo tres”, reconoce Raphael cuando se le pide que escoja las canciones por las que le gustaría ser recordado dentro de 100 años. Sin embargo, el cantante se anima a mencionar Yo soy aquel (“porque abrió una puerta internacional muy importante para mí”), Digan lo que digan (“porque refleja una manera de entender la vida”) y Mi gran noche (“porque sigue transmitiendo una alegría extraordinaria”). Aunque, con una licencia, añade una cuarta: Qué sabe nadie, “porque se ha convertido en un himno”. Y bromea: “Mejor lo dejo ahí, porque si sigo pensando canciones podríamos estar hablando hasta mañana (risas)”.

Consultado sobre qué les dice a quienes lo escuchan por primera vez a sus 83 años, el artista responde: “Agradecimiento, ante todo”. Ese sentimiento lo extiende tanto a los que llegan por primera vez como a los que repiten una y otra vez. “Por la fidelidad, la compañía y el cariño de tantos años. Le debo mi carrera al público. Lo único que puedo decirles es gracias y procurar corresponderles cada noche encima del escenario”, concluye.

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