La inteligencia artificial puede ofrecer respuestas rápidas, pero carece de la empatía y comprensión que solo un profesional puede brindar,

La facilidad de acceso, el anonimato y la disponibilidad durante las 24 horas del día han convertido a herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT, Gemini y otros asistentes conversacionales, en una opción cada vez más utilizada por personas que buscan hablar sobre ansiedad, depresión, conflictos familiares o problemas personales.

Sin embargo, detrás de esa aparente compañía virtual, especialistas en salud mental advierten riesgos que podrían tener consecuencias graves, especialmente entre adolescentes y jóvenes, uno de los grupos más expuestos a problemas emocionales y al uso intensivo de tecnologías digitales.

La preocupación no es menor. En el Perú, la ansiedad y la depresión afectan a tres de cada 10 adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años. Las mujeres jóvenes constituyen el grupo de mayor vulnerabilidad, según datos del Ministerio de Salud. A ello se suma el incremento sostenido de los intentos de suicidio reportados en el país: mientras en 2024 se registraron 3.291 casos, la cifra aumentó a 4.745 en 2025. Solo en lo que va de 2026, los establecimientos de salud ya notificaron 1.703 intentos.

PUEDES VER: El drama invisible de los hombres peruanos: aumentan la depresión y los intentos de suicidio, pero pocos buscan ayuda

En este contexto, el creciente uso de inteligencia artificial para buscar orientación emocional genera preocupación entre los especialistas.

La ilusión de sentirse escuchado

Para el doctor Jesús Medina Lara, vicedecano del Consejo Directivo Nacional del Colegio de Psicólogos del Perú, uno de los principales problemas es que muchas personas confunden la sensación de compañía que ofrecen estas plataformas con una verdadera atención terapéutica.

'Lo que la IA está mostrando es que la persona tiene una necesidad fuerte de atención y que es el único recurso inmediato que está teniendo', señaló a La República.

Sin embargo, advirtió que esa sensación no significa que el problema emocional esté siendo tratado. Por el contrario, puede ocultar necesidades que requieren evaluación profesional.

El Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi coincide con esta advertencia. Según la institución, las respuestas generadas por inteligencia artificial pueden parecer empáticas, pero en realidad se basan en patrones de lenguaje y procesamiento de información. No existe una conexión emocional real ni la capacidad de comprender de manera integral la historia de vida, el entorno familiar o las circunstancias particulares de cada usuario.

La diferencia resulta fundamental. Mientras un psicólogo analiza el lenguaje verbal y no verbal, observa conductas, formula nuevas preguntas y adapta la intervención según cada caso, la inteligencia artificial opera únicamente con la información que recibe a través de un chat.

PUEDES VER: Diagnóstico en salud mental: psicólogos acatarán la ley, pero médicos alertan sobre posibles errores

'No necesariamente la IA responde al problema en sí, sino muchas veces también a las respuestas que habitualmente va buscando el usuario. Entonces, puede terminar siendo confuso', indicó.

Puede detectar síntomas, pero no las causas

Medina señala que la principal limitación de estas herramientas radica en su incapacidad para identificar qué origina el sufrimiento emocional.

'La inteligencia artificial recoge información de todo lo que se tiene en las redes, pero carece de los procedimientos y técnicas de observación, de lectura de lenguaje no verbal, y eso limita realmente identificar cuáles son las necesidades de atención o el problema de fondo', explicó.

En otras palabras, una plataforma puede asociar determinadas respuestas con indicadores de ansiedad o depresión, pero no puede determinar por qué una persona desarrolla esos síntomas ni cuál es el tratamiento más adecuado para su situación particular.

El especialista remarca que conocer únicamente un posible diagnóstico no resuelve el problema. La intervención psicológica busca comprender los factores que desencadenan el malestar emocional, evaluar el contexto y diseñar estrategias específicas para cada paciente.

Esta limitación cobra especial relevancia en casos complejos relacionados con violencia familiar, abuso sexual, consumo de sustancias o riesgo suicida.

'Las pautas que brinde la inteligencia artificial no necesariamente son las que la persona requiere', advirtió.

Por ello, considera que reemplazar la atención profesional por recomendaciones generadas por algoritmos puede resultar contraproducente.

'Seguir pautas de una inteligencia artificial puede generar más problemas que contribuir a una mejora de un problema de salud mental', alertó.

PUEDES VER: Faltan 384 Centros de Salud Mental Comunitarios a nivel nacional para atender óptimamente a pacientes

Adolescentes bajo mayor riesgo

Los especialistas identifican a niños y adolescentes como una población especialmente vulnerable frente a este fenómeno.

Según Medina, muchos menores utilizan redes sociales y herramientas digitales sin supervisión constante, lo que aumenta su exposición a información que no siempre cuenta con respaldo profesional.

A ello se suma que una parte importante de adolescentes atraviesa problemas emocionales relacionados con violencia, maltrato, abuso sexual, conflictos familiares o consumo de sustancias. En esos escenarios, la inteligencia artificial puede convertirse en un refugio inmediato, pero insuficiente.

'Utilizar estas herramientas como soporte en el camino de no conversar con las personas adecuadas puede terminar siendo un riesgo alto para la salud mental de niños y adolescentes', afirmó.

El Instituto Nacional de Salud Mental también advierte que muchos jóvenes encuentran en la IA una alternativa atractiva por temor a ser juzgados, por limitaciones económicas o por desconocimiento de los servicios de atención disponibles.

La necesidad de reglas y mayor acceso a servicios

Pese a las advertencias, los especialistas no plantean rechazar el uso de la inteligencia artificial. Por el contrario, reconocen que puede convertirse en una herramienta útil para complementar determinadas tareas profesionales.

Medina explicó que algunas aplicaciones permiten agilizar procesos técnicos o apoyar la interpretación de instrumentos psicológicos. Sin embargo, insistió en que esos recursos nunca reemplazan la entrevista clínica, la observación profesional y el contacto humano.

En ese sentido, consideró necesario que el Estado y los colegios profesionales desarrollen lineamientos específicos para el uso de inteligencia artificial en temas vinculados a la salud mental.

'Tiene que haber lineamientos de uso, de cómo manejarse y de poder trazar pautas sobre el manejo en la salud mental', señaló.

El especialista también considera que el debate debe incluir el fortalecimiento de los servicios de salud mental. Aunque existen alternativas como la Línea 113, opción 5, y los Centros de Salud Mental Comunitarios, reconoce que la demanda supera en muchos casos la capacidad de respuesta.

Mientras la inteligencia artificial gana espacio en la vida cotidiana, los especialistas coinciden en un punto: ninguna plataforma puede reemplazar la observación clínica, la empatía y el acompañamiento humano que ofrece un profesional. En un país donde miles de jóvenes enfrentan ansiedad, depresión y otros problemas emocionales, la tecnología puede servir de apoyo, pero la atención especializada sigue siendo irremplazable.

Leer artículo completo en larepublica.pe →