La Amazonía ha perdido el 15 % de sus bosques primarios originales, principalmente como consecuencia de la deforestación y los incendios forestales. La superficie afectada alcanza los 97,06 millones de hectáreas, según un nuevo informe de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP), que actualiza las cifras de pérdida forestal hasta finales de 2025. El estudio advierte que esta reducción de la cobertura forestal puede alterar los patrones de lluvia y aumentar el riesgo de que algunas zonas de la selva se transformen progresivamente en ecosistemas más secos.

El informe MAAP #250, publicado el 16 de octubre de 2026, analiza la pérdida de bosques en los nueve países que conforman el bioma amazónico. Para ello, los investigadores reconstruyeron la extensión original de la cobertura forestal, estimada en 647,6 millones de hectáreas, y la compararon con los registros históricos de deforestación e incendios. Los resultados muestran que Brasil concentra el 79,4 % de la pérdida acumulada, seguido de Bolivia, con el 6,2 %; Perú, con el 5,8 %; y Colombia, con el 4,5 %.

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Los focos de pérdida forestal identificados en el centro de Perú están vinculados a áreas agrícolas y minería de oro. (Foto: Diego Pérez / SPDA)

La magnitud de esta pérdida preocupa por sus posibles consecuencias climáticas. De acuerdo con la literatura científica citada en el documento, la Amazonía podría alcanzar un punto de inflexión cuando la desaparición de sus bosques llegue aproximadamente al 25 %, en combinación con los efectos del cambio climático. Este escenario supone alteraciones en las condiciones de humedad que mantienen la selva tropical, aunque los investigadores precisan que sus efectos no serían uniformes en todo el territorio.

Más de 13 millones de hectáreas perdidas entre 2022 y 2025

La nueva evaluación muestra un incremento de la pérdida forestal respecto de los resultados publicados anteriormente por MAAP. Hasta finales de 2021, el monitoreo estimaba que había desaparecido el 13,2 % de los bosques primarios originales de la Amazonía. La actualización, que incorpora información hasta 2025 y ajustes metodológicos en los datos históricos, sitúa esa proporción en el 15 %.

Figura 2. Bosque original del bioma amazónico. Datos: Amazon Conservation/MAAP. Fuente: MAAP #164.

Durante el período 2022-2025 se registró una pérdida adicional de 13,04 millones de hectáreas. De esa superficie, 5,43 millones de hectáreas estuvieron asociadas a incendios forestales y 7,61 millones a otras causas. El análisis destaca lo ocurrido en 2024, cuando se registraron incendios de gran magnitud, favorecidos principalmente por los efectos del intenso episodio de El Niño de 2023.

En términos acumulados, MAAP estima que 12,78 millones de hectáreas se perdieron por incendios y otras 84,28 millones por deforestación y causas distintas al fuego. Sin embargo, el documento distingue entre ambos procesos. Mientras que las pérdidas no asociadas al fuego pueden representar cambios más permanentes en la cobertura forestal, las provocadas por incendios pueden corresponder principalmente a degradación del bosque. Por ello, los investigadores aclaran que “nuestras estimaciones no incluyen ganancias de cobertura forestal ni procesos de regeneración”.

La deforestación también puede reducir las lluvias en otras regiones

Además de cuantificar la pérdida de bosques, el informe examina sus posibles efectos sobre los denominados ríos voladores, flujos atmosféricos que transportan humedad desde el océano Atlántico hacia el interior de la Amazonía y los Andes. Durante este recorrido, los bosques contribuyen a reciclar la humedad y mantener las precipitaciones en diferentes sectores del territorio.

Este proceso explica por qué la deforestación puede tener efectos más allá de las zonas directamente afectadas. La reducción de la cobertura forestal en la Amazonía oriental puede disminuir el transporte de humedad hacia la Amazonía occidental, donde las lluvias dependen parcialmente de estos flujos. El documento señala que “la deforestación extensiva en los sectores oriental y central de estas rutas puede reducir la disponibilidad de humedad en las áreas ubicadas más al oeste, aguas abajo de los flujos atmosféricos”.

Figura 3. Pérdida de bosques amazónicos en las rutas de los ríos voladores. Datos: Amazon Conservation/MAAP.

Para evaluar este riesgo, los investigadores analizaron la pérdida de bosques a lo largo de tres rutas estacionales de circulación de humedad. Los resultados indican que la ruta correspondiente a la estación de transición presenta una pérdida forestal acumulada del 9,1 %, mientras que la ruta de la estación seca registra un 8,6 %. En contraste, la ruta de la estación lluviosa presenta una pérdida menor, equivalente al 3,2 %.

Estas diferencias son relevantes para los bosques del suroeste amazónico, que dependen especialmente del transporte de humedad durante los períodos más secos. La disminución de los bosques en las rutas que transportan humedad podría reducir la disponibilidad de agua en estas zonas. El análisis también señala que los efectos de la deforestación sobre las lluvias dependen de la ubicación de los bosques afectados. Otro factor importante es el recorrido que sigue la humedad durante el año.

El riesgo de un punto de inflexión no es igual en toda la Amazonía

Uno de los principales hallazgos del informe es que la transformación de la Amazonía hacia ecosistemas más secos no necesariamente ocurriría de manera simultánea. Las diferencias en la cobertura forestal y en la dependencia de los flujos atmosféricos hacen que algunas zonas enfrenten mayores riesgos que otras. En ese sentido, MAAP advierte que “algunas regiones tienden a verse afectadas antes y con mayor intensidad debido a su mayor dependencia de estos flujos de humedad”.

El estudio se elaboró mediante el análisis de imágenes satelitales y bases de datos de la Universidad de Maryland, complementadas con información de instituciones ambientales de distintos países, incluido el Ministerio del Ambiente del Perú. Los investigadores también utilizaron estimaciones históricas para reconstruir la extensión original de los bosques amazónicos. La evaluación incluye pérdidas asociadas a incendios y a otras causas, pero no incorpora las ganancias de cobertura forestal ni la regeneración natural.

Aunque la pérdida acumulada del 15 % todavía está por debajo del umbral aproximado del 25 %, los resultados muestran riesgos para la Amazonía. La reducción de los bosques ya afecta rutas importantes para la circulación de humedad. El informe señala que el riesgo de alcanzar un punto de inflexión depende de varios factores. Entre ellos figuran la superficie forestal perdida, su distribución geográfica y su relación con los patrones de lluvia que sostienen los ecosistemas amazónicos.

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