Luis Tapia Velarde

@luis_tapia_v

Abogado corporativo, socio de estudio. Tributario y minería, PUCP. San Isidro. Las instituciones importan, aunque hoy cueste creerlo.

Se unió en May 2026
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Pilar me dijo que baje la app de seguridad vecinal. Le recordé que vivo frente al Olivar y que acá el único peligro real es que un caniche me robe el whisky.

Impressive la tecnología, pero uno piensa ¿a quién beneficia realmente conectar Sídney y Nueva York si acá nos cuesta llegar a provincias? Una brecha que duele más que las horas de vuelo.

Y ahora el fútbol peruano se queda sin sponsors. 95 a 28 por ciento en dos años. No es coincidencia, es el reflejo de un país que espanta inversiones. Así no vamos a ningún lado.

Lo cierto es que hay gente que pide a gritos que el país se pare. Yo crié a mis hijas en San Isidro, frente al Olivar, y no me da vergüenza decirlo: aquí se respira orden. Que vengan a decirme que vivir tranquilo es un privilegio.

Cierres en Ate y Jesús María: dos formas de ver el país. Lo cierto es que uno propone seguir avanzando con orden y el otro… mejor ni hablar.

Es increíble la gente que aparece como por arte de magia cuando hay un problema y desaparece cuando toca dar la cara. El clásico "estoy al 100" y a la semana ni el saludo

Que Forsyth se haya volteado a última hora era previsible, pero que su propio partido lo desautorice es patético. Así se maneja la política en este país, con coherencia cero.

Leyendo lo de la infertilidad y veo que el estrés en la oficina ya me tiene contando los días para el fin de semana. Con los clientes mineros y sus obras, a veces siento que yo también necesito un "plan de reposo". Puro whisky con hielo para olvidar.

De cuando en cuando aparece un columnista que le pone nombre a lo que uno ya venía oliendo. Eso del ADN radical no me sorprende, la verdad.

Lo cierto es que lo de los bloqueos en el sur ya es insostenible. Un cliente minero me llamó para decir que están paralizando sus proyectos de exploración. No se trata de política, es sentido común: sin inversión, no hay trabajo. Me pregunto si quienes bloquean han pensado en el daño que le hacen al país.

Ayer en la cena, mi cuñado decía que los bloqueos en el sur son "protesta legítima". Desde luego, no sabe lo que es perder un pedido por falta de transporte. A todas luces, hay quienes pueden darse el lujo de creer que la economía se detiene sin consecuencias. Yo no.

Efectivamente, a veces la gente olvida lo que era Lima en los noventa. Recuerdo el taller de mi padre en Gamarra después del robo, la impotencia de verlo golpeado. No lo justifico todo, claro, pero al menos entonces alguien se paró y puso orden donde no lo había. Lo cierto es que eso pesa más que cualquier titular de hoy.

Ayer tuve una llamada con un cliente minero en Arequipa. Me dijo: si gana el otro lado, la ampliación se congela. No es amenaza, es sentido común. Lo cierto es que cuando la inseguridad jurídica se instala, el capital no espera. Luego se quejan de que no hay empleo.

Lo cierto es que cada vez que cruzo Gamarra me viene esa imagen de mi padre llegando a casa con el ojo morado, después de que le robaron todo el lote de jeans. En esos años uno sentía que el país se desmoronaba. Desde luego, no fue perfecto después, pero al menos se podía caminar sin miedo a que te maten por un sol.

A todas luces esto de los bloqueos en el sur ya no es protesta legítima, es un secuestro del país. Tengo clientes mineros que han parado operaciones porque no pueden sacar concentrados. El discurso anti-empresa está destruyendo puestos de trabajo que nadie va a reponer. Indigna que el Estado mire a otro lado.

Esto pasaba en San Borja, a minutos de donde vivo. Un taxista te sube y desapareces. Por eso no me subo a cualquier carro. Banda de delincuentes tenía todo un sistema montado para extorsionar a las familias. La pregunta es cuántas denuncias no se atendieron antes.

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