Thorndike es director de prensa de ese canal, no cualquier conductor, es su responsabilidad que todo lo relacionado a prensa en ese canal funcione, su chamba es organizar todo el equipo, los ofendidos no hablan escadalo Lavachato, del chato hilderbrandt, que despidio mujeres por embararze, oculta el origen de sus ingresos endeudando a un expempleado con la sunat, mira que coincidencia, el gringo justito justito le puso la mira al chato y salieron a atacarlo con que no trata bien a sus empleados, la misma semana, cuando el chato es conocido desde decadas de tratar como el ojete a sus empleados y de levantarse sus empleadas chibolas antes que se amarrara con la ultima #lavachato
Este espectacular sol de invierno nos recuerda del super niño que se nos viene
Que asco los zurdos que usan lo de la China polo para nuevamente salir a decir "la culpa de de Fujimori descendencia!"
Me jode la presión mediática por exigirle tomar una posición política. Y no cualquier posición política, sino la que ellos quieren.
Bueno, el rubro artístico siempre ha estado plagado de progres y zurdos. Su rubro es la música y, si no quiere definir un bando, pues está bien. La gente dirá: “Que tibio! Uy, pobres palestinos”. Y sí, pobres ciudadanos palestinos, que tienen un gobierno de mierda, igual que Israel. No seamos maniqueístas.
Y es por eso que no puedo atreverme a pensar que lo que yo pienso es lo correcto. Es como el aborto: ¿quién define cuál es la línea en la que puedes decir “esto ya no es un conjunto de células o un cigoto; esto ya es un bebé con derechos”? ¿Lo decide la feminista? ¿Los científicos? ¿Los científicos feministas?
Que Ed Sheeran decida no hacer de su espectáculo un circo político me parece respetable. Al final, a ese tren solo se suben de FIGURETTIS, porque no hacen ni mierda realmente, más que arrojar tres palabras al otro lado del planeta.
Peor sería ser como el imbécil de Roger Waters —gran músico, un imbécil político, para que vean que una cosa no tiene nada que ver con la otra—, que apoyó a Nicolás Maduro y a otras dictaduras simplemente por ser camaradas ideológicos.
Ta que, se bajaron a la "China Polo", no puedo creer
Servando y florentino tenian razon!
#bts
La IA llego muy lejos
A mí jamás me han calificado de “marrón”, pero tampoco me han considerado realmente “blanco”. Tengo hermanos de piel más oscura y hermanos de piel más clara, y yo quedé en una especie de equilibrio cromático bastante curioso.
Lo que sí creo notar es que hoy las etiquetas de “marrón” y “blanco” están mucho más resaltadas que antes. Antes la categoría que realmente pesaba era otra: el pituco, que muchas veces se asociaba con lo blanco, sí, pero no era exactamente lo mismo.
Porque, seamos realistas: pitucos marrones hay muchísimos. Tantos, de hecho, que la relación entre color de piel y estatus social empieza a romperse bastante rápido. He conocido blancos misios, blancos criollazos, marrones de clase media y marrones recontra pitucos.
Eso también es el Perú.
Por eso me parece un poco absurdo intentar interpretar la sociedad peruana moderna únicamente en términos cromáticos. Puede que esa lógica haya tenido mucho más peso en determinadas épocas, pero hoy la realidad es bastante más complicada.
En estos tiempos, lo que manda muchas veces no es cuánto pigmento tienes en la piel. A la mayoría le importa bastante más cuántas fichas tienes, de dónde vienes, cómo hablas, dónde estudiaste, con quién te relacionas y qué posición ocupas.
En el Perú, el clasismo pesa muchísimo.
Claro, por ahí aparece algún retrógrada, cargado de complejos —y de esos hay en todos los tonos de piel—, que intenta imponer una especie de jerarquía cromática. Pero una cosa es el prejuicio individual y otra muy distinta es cómo se distribuyen realmente las oportunidades.
Porque, en la práctica, el hijo de la reina de la papa puede tener muchas más puertas abiertas que un colorado de clase media de La Victoria.
Y ahí está justamente la contradicción peruana: queremos explicar el país mirando el color, cuando muchas veces lo que verdaderamente organiza la cancha es la clase.